miércoles, 11 de abril de 2018

LA RESILIENCIA DE ANNA AJMÁTOVA

En San Petersburgo, casi todas las mañanas, indiferente al frío y a la nieve, una mujer de unos 50 años, alta, morena y esbelta, pero miserablemente vestida, se dirige con paso rápido de su casa a la prisión de la ciudad donde se encuentra su hijo Lev Gumilyov. Es la tercera vez que lo arrestan y en esta oportunidad a su regreso después de participar en la batalla de Berlín contra el ejército nazi, pero eso no era un atenuante para el régimen Stalinista. Había sido condenado a 5 años por el solo hecho de ser hijo de esa mujer que va a las puertas de la cárcel casi cotidianamente para comprobar si él está vivo.

Ella se llama Anna Ajmátova, es una de las poetas más importantes de la Unión Soviética, pero para el stalinismo tiene un defecto muy grave: es independiente. No integra la pléyade de falsos escritores y versificadores mediocres que se prostituyeron a cambio de las migajas que les otorga el régimen y que una vez muerto Stalin pasarán a un piadoso olvido.


                                            Anna Ajmátova (1889-1966)

Su hijo está falsamente acusado de terrorismo, a igual que cientos de ciudadanos durante la feroz purga desatada después del suicidio de la esposa de Stalin. Pero la verdadera razón es que lo tienen de rehén para que a ella no se le ocurra escribir una sola estrofa de su brillante poesía. Sin embargo, la mayoría de los soldados del ejército rojo conocen y valoran sus poemas y muchos se los saben de memoria, razón por la cual durante la guerra, Anna es rehabilitada para que recite sus poesías por radio y aliente a las tropas que se hallan en el frente. Terminado el conflicto es enviada nuevamente al ostracismo. 

Anna está acostumbrada al sufrimiento, su primer esposo y padre de su único hijo, el poeta Nikolái Gumiliov, fue fusilado por los bolcheviques. Su último esposo, el historiador del arte Nikolái Punin, murió de agotamiento en un campo de concentración y sus escritores amigos como Boris Pasternak y Vassili Grossman, se han convertido, a semejanza de Anna, en leprosos sociales.

En noviembre de 1945 llega a la Unión Soviética una comisión cultural británica para sondear la actitud que tendrá Stalin hacia sus ex aliados. Entre ellos figura Isaiah Berlin, un joven profesor egresado de Oxford politólogo e historiador, que vivió en Rusia durante su infancia y por lo tanto domina el idioma y conoce la mentalidad del pueblo ruso, dos razones para que Winston Churchill lo incorporara a la delegación.

                     Isaiah Berlin (1909-1997)

Berlin se dirige a San Petersburgo donde se encuentra el Hermitage, uno de los más exquisitos museos de arte del mundo por su colección y su arquitectura. Es un paso obligado de todo turista que va a esa ciudad, pero no para Berlin quien se encamina directamente a la casa de una de las poetas que más admira: Anna Ajmátova. Ella lo recibe y él queda impresionado de la austeridad extrema en que vive. 

Paredes con la pintura descascarada, ausencia de alfombras y cortinados. Una mesa, dos sillas, un baúl y un gastado diván, son los únicos muebles del pequeño departamento sin agua ni calefacción. Un solo cuadro pone un toque de animación al melancólico ambiente, es un retrato que le hizo Amedeo Modigliani cuando se conocieron en París en 1910, quizás el mejor período en la vida de Anna en que podía viajar libremente fuera de su patria.

Hacía 25 años que no conversaba con un extranjero y aquella es una velada maravillosa que dura hasta que despunta el día. Berlin se encuentra en estado de trance, totalmente fascinado por aquella mujer tan inteligente, de modales y lenguaje suave que le relata poesías, su propia historia y le habla de escritores y poetas amigos, que como ella, están socialmente condenados. 

Randolph Churchil, el hijo de Winston, que forma parte de la comitiva, va en busca de Berlin al día siguiente a la casa de Anna. Entonces se desata la maquinaria histérica de la paranoia estalinista.

 Se acusa a la poeta de espionaje con los ingleses y su hijo recientemente liberado, es hecho prisionero nuevamente. Le cierran el acceso a todas las revistas literarias y es denigrada por la prensa oficialista, la única vigente por entonces, que sobre ella dice: “es la típica representante de una poesía carente de ideología y ajena a nuestro pueblo. Su poesía, impregnada de un espíritu pesimista y decadente que expresa los gustos de la antigua poesía de salón, anclada en las posiciones del esteticismo aristocrático burgués y decadentista –‘el arte por el arte’–, no desea marchar al mismo paso que el pueblo, es perjudicial para la educación de nuestra juventud y no puede tener cabida en el marco de la literatura soviética.”

A partir de ese momento, nadie va a visitarla, ir a su casa solo para saludarla puede significar ser arrestado bajo el rótulo de terrorista. Por un tiempo permanece vigilada durante las 24 horas del día. Le quitan las cartillas de racionamiento y eliminan sus libros.

Es entonces que ella escribe Requiem, su obra más famosa, que recién pudo ver la luz después de la muerte de Stalin. Se trata de un conjunto de poemas dolorosos dedicados a la memoria del hijo y de las madres que esperaban inútilmente. Ahí explica que en aquella Unión Soviética, los únicos que estaban en paz eran los difuntos y que los vivos pasaban su vida yendo de un campo de concentración a otro. El siguiente es un fragmento de Requiem:
Llegaron al amanecer y te llevaron consigo.
Ustedes fueron mi muerte: yo caminaba detrás.
En el cuarto oscuro gritaban los niños,
la vela bendita jadeaba.
Tus labios estaban fríos de besar los iconos,
 el sudor perlaba tu frente: ¡Aquellas flores mortales!
Como las esposas de las huestes de Pedro el Grande
me pararé en la Plaza Roja y aullaré bajo las torres del Kremlin.

Muerto Stalin, sus poemas se liberan y se expanden por el mundo, traducidos a múltiples idiomas. Puede viajar al extranjero y en 1965 recibe el doctorado Honoris Causa de la Universidad de Oxford. Un año después muere en su país a la edad de 77 años. 

En la guía turística de San Petersburgo el viajero encontrará la casa de Anna transformada en museo desde 1989, en conmemoración del centenario de su nacimiento. En el frente las placas recordatorias saludan a una de las más grandes poetas de la literatura rusa.

Antonino García Ponce. Anna Ajmátova. El Nacional. 25/02/2017.
Juan Forn. La noche en que empezó la guerra fría. Página 12, 02,04,2010.
Mario Vargas Llosa. El huésped del futuro. El País, 18,12,2005.

Elaine Fienstein. Anna Ajmátova. El Cultural, 07,04,2018.

martes, 3 de abril de 2018

COSAS VEDERES SANCHO

Definir el gobierno de Cambiemos es todo un desafío porque tiene muchas aristas, todas negativas, que complejizan su clasificación. La dificultad se incrementa cuando comprobamos que en la historia argentina no hay antecedentes de gobiernos democráticos que se asemejen al comportamiento de Macri y su gabinete. Lamentablemente encontraremos aspectos similares en los gobiernos de facto, solo falta el número de muertos y de prisioneros políticos, que por el momento con Cambiemos, si bien los hay, son escasos.

La ventaja, si es que así se la puede llamar, que tenía el ciudadano ante un gobierno dictatorial de facto, es que sabía que podía ir preso si se manifestaba contra el sistema en la forma que fuera. Como Cambiemos es una dictadura híbrida, o mejor dicho hipócrita, el ciudadano carece de certidumbre respecto de su grado de libertad.

Todos estos aspectos hacen difícil ubicar al actual gobierno, pero me atrevo a elaborar la siguiente definición: Grupo de CEOs, con conflictos de intereses, totalmente inescrupulosos en su accionar, que emplean aprietes mafiosos para lograr sus objetivos en beneficio personal, en detrimento del país y del resto de los ciudadanos que no forman parte de la élite del círculo rojo.

Aclaro algunos conceptos:
Conflictos de intereses: significan que están en ambos lados del mostrador y benefician a las empresas de donde provienen, otorgándoles obras y proyectos sin licitación alguna o fraudulentas.

Círculo rojo: terratenientes grandes exportadores e importadores, bancos y el mundo de la bicicleta financiera.

Inescrupulosos en su accionar: en Cambiemos la mentira es soberana, todos sus miembros recurren a falsas promesas, distorsión de cifras y negación total de la realidad. El artista más consumado es Marcos Peña que dice mentiras desopilantes sin que se detecte en su rostro el más mínimo cambio. En ese aspecto es admirable, no sé si hizo un curso o se trata de una condición nata.

En los otros miembros la mentira se hace más notoria, en el caso de Macri empieza a titubear y como sus discursos están plagados de falsedades, su dialéctica es una ametralladora de balbuceos, aunque gracias a cursos realizados, mejoró mucho respecto de sus comienzos como presidente.

No así la vicepresidenta Michetti, que no realizó progreso alguno y habla como si tuviera una papa en la boca, pero lo interesante de esta señora no es cómo lo dice sino lo que dice. Dentro de la extensa serie de barbaridades y estupideces que ya forman un extenso folio se destaca su última frase: “No veo la necesidad de que la historia se refiera tanto al pasado”.

Este comentario me pareció insuperable, sin embargo, Estaban Bullrich se puso a la par con su poema dirigido al feto. Parece escrito por un chico de 9 años y no por un ex Ministro de Educación. En su catálogo Bullrich tiene varias expresiones alucinantes como la que hizo ante la casa de Ana Frank en Amsterdam: “Ella tenía sueños y esos sueños quedaron truncos, en gran parte por una dirigencia que no fue capaz de unir y llevar paz a un mundo que promovía la intolerancia". ¿Alguno puede explicarme lo que quiso decir?

Recordemos también cuando Macri le pidió perdón al decrépito y totalmente desacreditado rey Juan Carlos, por habernos independizado de España: “Querido Rey: los patriotas debían haber sentido una gran angustia por tener que separarse de España".

Hace pocos días Macri hizo nuevamente gala de su ignorancia. Con motivo del aniversario del Regimiento de Granaderos a Caballo, tomó la palabra y recordó que Rivadavia hizo traer de Francia los restos de San Martín. Cuando esto ocurrió hacía 35 años que había muerto Rivadavia, pero a él no le importa, sabe que los medios hegemónicos pondrán un piadoso manto de silencio ante semejante burrada.

En  cuanto a las frases de Patricia Bullrrich, la Ministra de Seguridad, más que dar risa, preocupan. Después de echarse al gargero media botella de tinto manifiesta:
Nosotros no tenemos que probar nada. A la versión que nos da la Prefectura le damos carácter de verdad. ".
"Nosotros les vamos a dar claras instrucciones a nuestros efectivos. No van a aceptar ninguna orden ilegal, antijurídica, que invierta el Estado de Derecho, como por ejemplo que un lugar no pueda ser custodiado o que se palpe a los efectivos”.

Estos son los aspectos joviales de la gestión que hasta ahora soportamos estoicamente, y que enfrentamos con las innumerables manifestaciones y marchas contra el gobierno, junto con el hit del verano que se canta en todos los actos deportivos, obras de teatro y actos públicos: “Mauricio Macri, la puta que te parió”.

Por otro lado hay aspectos gravísimos, como el avasallamiento a la justicia. Macri es el único presidente del mundo que asumió procesado, o sea está en condiciones de asumir un juicio penal. Pocos días después un juez venal lo sobreseyó. Mientras tanto, el gobierno encarceló a varios ex miembros de la gestión anterior sin causa alguna y en medio de un show mediático, rodeados de decenas de efectivos, sacados de sus casas en piyama a la madrugada y con amplia cobertura televisiva, para que la gilada se lo crea y lo sume al consabido comodín que se tragaron sin reservas: “el gobierno anterior se afanó todo”.

Para eso, Macri cuenta con el 90% de los medios y un ejército de trolls que cacarean cotidianamente todas estas denuncias falsas y ocultan las barrabasadas mediante un aceitado medio de propaganda al mejor estilo Goebbels.

Ni siquiera los gobiernos de facto, estando en el poder, convocaron a un uniformado para felicitarlo por matar por la espalda, en este caso un ladrón, mientras escapaba. Macri lo hizo, con el policía Chocobar sentándolo a su lado en la Casa Rosada y abriendo un precedente gravísimo para expandir la doctrina del gatillo fácil.

Es notorio el desprecio que la banda de Cambiemos siente por los Derechos Humanos. En esto caso lo comprendo a Macri, durante la dictadura de Videla las empresas de la familia crecieron de siete a más de 40 a puro impulso de coimas. Si por él fuera dejaría libre a todos los genocidas, pero se lo impiden las manifestaciones multitudinarias, las protestas de innumerables organismos y las críticas del exterior. 

Le gustaría hacer desaparecer el Parque de la Memoria, pero acontece que cada vez que viene algún presidente del extranjero, una de las primeras cosas que hace es visitar el monumento de los 30.000 desaparecidos. Entonces a Macri no le queda otra que acompañarlo poniendo cara de circunstancias y rumiando bronca.

El avasallamiento, amenazas y aprietes a jueces, periodistas y sindicalistas están a la orden del día. Esto tampoco se había visto en gobiernos democráticos. Los medios lo tapan con cortinas de humo y cuando a Macri algún periodista le pregunta la razón por la que fue encarcelado Zanini, De Vido o D’Elia, responde suelto de cuerpo “la gente los quiere ver presos”. Analicemos esta frase porque a pesar de su simplismo es gravísima. En primer lugar “la gente” es la minoría de pelambre gorila que en su odio no solo los quiere ver presos sino que de poder hacerlo los descuartizaría. En segundo lugar meter preso a una persona sin razón jurídica, porque el pueblo lo quiere, se llama “linchamiento”.

Estos golpes blandos contra los gobiernos democráticos que no siguen las recomendaciones del FMI y pretenden cierto grado de independencia económica y políticas de bienestar social empezaron en Honduras. Fue cuando al presidente Zelaya lo sacaron de su casa en calzoncillos y lo expulsaron del país. La presidenta Cristina que la tenía clara protestó contra la maniobra, entonces la diva de los almuerzos frívolos señaló: “Cristina se quejó por lo de Honduras, ¿pero a quién le interesa Honduras?”. La derecha también la tiene clara.

Sin embargo, Honduras fue el comienzo de un efecto dominó que seguiría con Lugo tres años después. Detrás vino Macri que lo logró mediante elecciones limpias en las urnas, pero sucias en una campaña electoral cargada de promesas de las cuales no cumplió ninguna. Además, frente a él tenía un monigote llamado Scioli (gran error de Cristina), fácil de derrotar. 

Meses después, mediante un golpe institucional abominable Dilma fue destituida en Brasil y subió Temer y su gabinete, una banda tan corrupta como la de Cambiemos.

Es difícil combatir utilizando reglas del juego limpias, a un enemigo que no respeta la Constitución, las leyes, la moral ni la ética. Una gestión que desesperada por su fracaso económico, utilizará todos los medios para seguir gobernando por dos razones: seguir llenándose los bolsillos y porque saben que el próximo gobierno, que no sea de su sucio pelaje, los va a sentar ante los estrados judiciales aplastados por las causas en su contra.

El número de delitos económicos, administrativos y violaciones de la Constitución es tan abrumador que en cualquier país del mundo Macri sería destituido por iniciativa del Parlamento y decisión del Poder Judicial.


Es urgente que la oposición, en lugar de desojar margaritas, se unifique y elija un candidato potable e inteligente y se mueva con mucha habilidad.

martes, 27 de marzo de 2018

JAMES/MARGARET Y ENRIQUE/ENRIQUETA

Esta es la historia de dos personajes que vivieron durante la misma época en lugares diferentes del planeta y que para poder estudiar y ejercer la medicina cambiaron identidades y apariencias, violando las reglas de su tiempo.

James/Margaret
En una casa fúnebre de Londres, Sophia Bishop la encargada de preparar cadáveres se apresta a iniciar su lúgubre tarea. El que yace ante ella no es un muerto cualquiera, es el oficial, James Barry Inspector General de Hospitales Militares de Inglaterra y sus colonias, cirujano con una extensa trayectoria jalonada por grandes avances en los métodos de higiene hospitalaria y la prevención de enfermedades.

Antes de morir Barry solicitó que lo enterraran sin sacarle el uniforme, pero la encargada no cumplió el pedido y desvistió totalmente al muerto. ¡se equivocaron, me trajeron el cadáver de una mujer!, dijo entre asombrada e indignada, pero no existía error alguno, aquel destacado oficial, orgullo del ejército inglés, hacía más de 50 años que venía engañando a pacientes, colegas y superiores haciéndose pasar por hombre. Un examen más exhaustivo demostró que en la piel del abdomen había estrías atróficas, típicas de las mujeres después de un embarazo.

Margaret Ann Bulkley nació en el condado de Cork en los últimos años del siglo XVIII, desde su infancia adquirió la sólida vocación de ser médica, pero las escuelas de esa disciplina estaban vedadas para las mujeres.

El tío de Margaret, James Barry, tenía amigos influyentes, uno de ellos, era el general venezolano Francisco de Miranda, de gran prestigio en toda Europa, salvo en España, por sus ideas revolucionarias y de independencia. La otra persona era David Stuart Erskine, un ferviente partidario de la educación de las mujeres. Margaret tenía una mente brillante y era tan grande su fervor por la medicina, que estos dos hombres se complotaron para que ingresara a la facultad disfrazada de hombre. Una vez egresada iría a Venezuela a ejercer la profesión en su verdadero rol de mujer.

Con el nombre de James Barry completó la carrera de medicina y a la edad de 21 años, según el plan establecido, estaba todo dispuesto para su emigración a Caracas. 

En una actitud que ha sido extenso tema de discusión por los historiadores, Miranda fue traicionado por Simón Bolívar y encarcelado en España. El plan y los contactos con los que Barry contaba en Venezuela quedaron frustrados y entonces tomó la extraordinaria y mayúscula decisión de conservar la identidad masculina.

Se unió al cuerpo médico del ejército británico que lo destinó al Cabo de Buena Esperanza donde adquirió un sirviente negro que la ayudaba a vestirse colocándole una serie de toallas distribuidas en tal forma que resaltaran lo masculino y ocultaran los atributos femeninos. 

¿Fue el sirviente el único que supo su verdadera identidad sexual? Se especula que Barry mantuvo muy estrechas relaciones con Lord Charles Somerset, el gobernador de la colonia y que ambos fueron amantes. Esto explicaría la desaparición durante casi un año de Barry quien se había embarazado y regresó después de un parto prematuro de un bebé que nació muerto. Somerset se las arregló para tapar ese período sin despertar sospechas.


                                    Margaret Ann Bulkley/James Barry (1795-1865)

Barry tenía una voz poco masculina y rasgos delicados, que disimulaba detrás de un fuerte carácter y gran ejecutividad. Emitía las órdenes con dureza y no aceptaba quejas ni contradicciones. Durante su estadía en Sud África realizó la primera cesárea de la historia donde tanto la madre como el niño sobrevivieron la cirugía, algo nunca logrado hasta entonces.

Regresó a Inglaterra con una excelente foja de servicios y de allí lo destinaron a Santa Elena para dirigir el hospital militar. También cumplió funciones en Malta, Jamaica y Canadá y estando en Crimea conoció a Florence Nightingale la mujer que revolucionó la medicina creando escuelas de enfermería que jerarquizaron esta profesión a los estándares que hoy se conocen. Tanto Barry como Nightingale tenían la misma concepción sobre la higiene, la asepsia, el cuidado de las heridas y la atención de los enfermos y fueron pioneras en cambiar drásticamente la calidad de la atención hospitalaria, pero el fuerte temperamento de ambas produjo continuos choques y discusiones.

Barry también luchó contra la mala praxis médica y los medicamentos ineficaces, y a menudo tóxicos que se vendían en las farmacias. Su enfoque radical para la lepra y las enfermedades tropicales transformó los hospitales que trataban estas enfermedades.

Debido a los viajes que realizó por aquellas zonas adquirió una infección intestinal. Regresó a Londres muy enferma y murió al poco tiempo. Fue entonces que se descubrió que James Barry era una mujer.

La historia de la medicina en Inglaterra le otorga a Elizabeth Garrett Anderson (1836-1917), el crédito de haber sido la primera médica cirujana de ese país. La realidad es que mucho antes que ella, ese título lo merecía Margaret Ann Bulkey, pero ni las instituciones militares inglesas ni las academias de medicina tuvieron el coraje de admitir que habían sido engañadas durante 50 años.

Margaret Ann Bulkley yace enterrada en el cementerio de Kensal Green en Londres. En su lápida dice: Dr. James Barry, Inspector General de Hospitales, Muerto 26 de julio 1865, a la edad de 70 años.

Enriqueta Favez/Enrique Favez
Enriqueta Favez nació en Suiza, se supone que en el año 1791. Como era costumbre en aquellos tiempos, se casó muy joven a la edad de 15 años con un oficial del ejército Napoleónico. El matrimonio fue breve porque su esposo falleció en combate dejándola viuda a los 18 años. 

Entonces Enriqueta se trasladó a París y aquí se produce un vacío en la crónica de su vida que no explica las drásticas decisiones que ella tomó y debemos suponer que una decisión estaba necesaria y estrechamente vinculada con la otra. Enriqueta decidió estudiar medicina, ignoramos si se debió a que quería satisfacer una fuerte vocación, o porque significaba una salida laboral aceptable, o por ambas razones.

Las escuelas de medicina francesa tenían los mismos prejuicios que los que tuvo que afrontar Barry por la misma época: no aceptaban mujeres. Enriqueta tomó una decisión insólita extrajo del ropero un uniforme que era de su marido, se acondicinó el pelo y se presentó en la Facultad de Medicina de París donde se matriculó bajo el nombre de Enrique Favez , oficial del Regimiento de Cazadores 21. 


                                            Enriqueta Favez/Enrique Favez (1791-1856)

Una vez recibida se incorporó al ejército de la Grand Armée que en 1812, se dirigió a la conquista de Rusia. Sobrevivió de aquella desastrosa campaña porque permaneció en la retaguardia tratando a los heridos de guerra.

En 1814, después de haber sido hecha prisionera en España por las fuerzas de Wellington decidió probar suerte en el Caribe y se radicó en Baracoa, perteneciente a la provincia de Guantánamo, Cuba. Allí ejerció la medicina con tanto éxito que le otorgaron el título de protomédico que le permitió ejercer la docencia. 

Trabajó por varios años ayudando a todo tipo de personas sin importar su raza o condición social y en uno de sus viajes conoció a Juana de León, una joven pobre y enfermiza de quien se enamoró y con quien se casó.

Después de cuatro años de matrimonio su esposa la denunció lo que dio origen a uno de los juicios más infames de la historia del derecho en aquellas latitudes. La carátula del expediente, que aún se conserva en el Archivo Nacional de Cuba, dice: “Causa criminal contra Doña Enriqueta Favez por suponerse varón y en traje de tal haber engañado a Doña Juana de León con quien contrajo legítimas nupcias”.

El juicio que debió afrontar fue mucho más allá del supuesto ultraje hecho a Juana y de la responsabilidad de resarcir su maltrecho honor. Su atrevimiento no sólo ha ofendido a la De León, sino que además es un “agravio y escándalo […] ocasionado a la república no menos con tales delincuencias, que con el disfraz de hombre, que condenan todas las leyes del universo, en cuya suposición pudo obtener la licencia del Protomedicato y el título de su Fiscal para Baracoa, con insulto y burlas de ese respetable Tribunal, del Excelentísimo Señor Capitán General de la Isla, y de todas las demás autoridades y corporaciones constituidas en ella.”

Enriqueta estaba condenada de antemano, había cometido demasiadas transgresiones para la época y dejarla en libertad hubiera sentado un gravísimo precedente en la sociedad de entonces donde la iglesia ejercía un poder enorme. Careció de abogado que alegara a su favor y a pesar de defenderse en forma brillante, donde demostró que no solo no causó daño a nadie sino que ejerció su profesión como un verdadero apostolado, el juez la condenó a 4 años de prisión y al destierro “por los horribles crímenes de haber andado, desde que vino a esta Isla, disfrazada con el vestuario de hombre”.

A causa de la expulsión forzosa de los territorios españoles se mudó a Nueva Orleans (Estados Unidos), se hizo monja, tomó el nombre de sor Magdalena, y murió como madre superiora de un convento en 1856.

Patricia Duncker. The Doctor. Editorial Harper Perennial 1999.
Dr. James Barry/Margaret Ann Bulkely. Revista de Artes, marzo/abril 2014, número 43.
Victoria Moore. Dr Barry's deathbed sex secret: The extraordinary truth about a great war hero and medical pioneer. Mail online 10/03/2008.
Juliana Martinez. La horrorosa e impía conducta de Enriqueta Favez. 04/10/2013.

Enriqueta Favez. EcuRed. https://www.ecured.cu/Enriqueta_Favez

lunes, 19 de marzo de 2018

LA DIGNIDAD DE HOWARD FAST

Cuando Howard Fast escribió Espartaco, en la dedicatoria dirigida a sus hijos señaló: “Los héroes de esta historia albergaron el ideal humano de la libertad y la dignidad del hombre y vivieron noble y honradamente. Lo he escrito para, que aquellos que lo lean –mis hijos y los hijos de otros– adquieran gracias a él fortaleza para afrontar nuestro turbulento futuro y puedan luchar contra la opresión y la injusticia, de modo que el sueño de Espartaco llegue a ser posible en nuestro tiempo.”

En la dedicatoria hay todo un mensaje de esperanza hacia un mundo mejor donde pudiera imperar la justicia, porque Fast escribió esta obra estando en la cárcel. Su delito no estaba tipificado en los anales de la justicia norteamericana, lo habían encarcelado por razones políticas, peor aún, por mantenerse incólume en la defensa de sus ideales. Corría el año 1951 correspondiente a la época más oscura de Estados Unidos: el macartismo, que con Edward Hoover como director del FBI, formaron una dupla que convirtió a la sociedad norteamericana en un estado policial.

Para llegar a este momento que fue el peor en la vida de Fast y de no pocos de sus compatriotas, veamos un recorrido de su existencia. Nació en Nueva York en 1914 de padres judíos inmigrantes. La precaria situación de la familia hizo que antes de llegar a la adolescencia trabajara de diarero, mientras que en sus momentos libres devoraba libros de la biblioteca de la ciudad. 

Publicó su primera novela, Dos Valles, a la edad de 18 años y pronto se inclinó hacia el género de novelas históricas y entre ellas se destaca Mis gloriosos hermanos, la lucha de los hermanos macabeos contra la opresión griega que por el significado de la temática fue una antelación de Espartaco.


                                              Howard Fast (1914-2003)

Cuando en 1939 finalizó la Guerra Civil Española, a los derrotados republicanos les quedaban dos opciones: entregarse para ser fusilados o trabajar en esclavitud o cruzar los Pirineos para refugiarse en Francia escapando de la feroz dictadura franquista. Fast participó activamente en la organización “Comité de Ayuda a los Refugiados Antifascistas” (Joint Antifascist Refugee Comittee) que ayudó a un grupo importante que se había radicado en Toulouse, muchos de ellos enfermos o heridos. La organización recaudó dinero con el que compró un convento abandonado y los cuáqueros colaboraron con la asistencia humanitaria.

En esa época había un impresionante apoyo a la causa de la España republicana entre la gente de buena voluntad, y entre ellos figuraba Fast junto con numerosos ciudadanos norteamericanos que enviaron dinero para alimentación y medicamentos de los refugiados. En 1944 se hizo miembro del Partido Comunista de Estados Unidos con lo que resultó un blanco fácil para que poco después el senador Joseph McCarthy y Edward Hoover, creadores de un engendro punitivo denominado Comité de Actividades Antinorteamericanas, arrastraran a Fast ante los estrados judiciales.

McCarthy le exigió que denunciara a todos los que colaboraron con el Comité de Ayuda a los Refugiados Antifascistas, a lo que este se negó. Cuando se enfrentó a McCarthy en una de las audiencias del Senado, logró desesperarlo de tal manera al explicarle minuciosamente la historia estadounidense, que éste lo interrumpió gritándole: ¡Vaya y escriba un libro! Fast le hizo caso y mientras estuvo entre rejas durante 3 meses condenado por desacato, escribió Espartaco.

Nadie salió en su defensa, periodistas y escritores guardaron un temeroso silencio y Fast entró en la lista negra, lo cual significaba que una vez libre no podría editar ninguna obra. Tal era el miedo imperante en la sociedad del país de la estatua de la Libertad, que sus libros fueron retirados de las bibliotecas públicas, aunque no se llegó al extremo de quemarlos como durante la Inquisición española. 

Los directores de 7 editoriales, amenazados por Hoover, se negaron a publicar Espartaco. El director de Doubleday, George Hecht, salió furioso de la reunión del comité editorial y telefónicamente se comunicó con Fast diciéndole que nunca había asistido a un acto de semejante cobardía, pero agregó que estaba dispuesto a comprarle 600 ejemplares si lo publicaba por su cuenta.

Espartaco tuvo un éxito rotundo y se vendieron más de cuarenta mil ejemplares en tapa dura, y finalizado el macartismo, se editaron millones más y con el tiempo fue traducido a 56 idiomas. Diez años después, el actor Kirk Douglas convenció a los estudios Universal Pictures para que rodaran la adaptación cinematográfica dirigida por Stanley Kubrik y que fue éxito de taquilla.


                         Espartaco por Denis Foyatier. Museo del Louvre.

Espartaco es la epopeya de un hombre que luchando por su libertad organizó un ejército de irregulares en el año 73 a. C. que logró poner en jaque al Imperio Romano. Encabezó una gigantesca rebelión de los esclavos contra la República en los años finales de ésta. Sobre su obra Fast señaló: “Escribí esta novela porque creo que es una historia importante en el momento que nos ha tocado vivir. No se trata de establecer mecánicamente un paralelismo, sino que de este episodio se puedan extraer esperanzas y fuerzas, y resaltar el hecho de que Espartaco no vivió sólo para su tiempo, sino que su figura constituye un ejemplo para la humanidad de todas las épocas. He escrito este libro para infundir esperanzas y valor a quienes lo lean, y durante el proceso de su escritura yo mismo me sentí con más ilusiones y más coraje.”

Fast es autor de El ciudadano Tom Paine, Max, la mejor novela sobre los magnates de Hollywood, Torquemada, El caso Winston y siempre atento a luchar contra las injusticias escribió La pasión de Sacco y Vanzetti, una leyenda de Nueva Inglaterra.

En el ‘56, después de los acontecimientos de Hungría, rompió con el comunismo oficial y escribió un libro inquietante, El dios desnudo. No estaba en contra de la filosofía comunista sino contra la paranoia de Stalin y su régimen de terror. A partir de entonces Fast pasó a tener dos enemigos: los fascistas y los estalinistas.

Con su característica capacidad de provocación, en los años 80 volvió a la carga con La confesión de Joe Callen, una historia sobre los manejos sucios, las guerras secretas de la CIA en Centroamérica en apoyo de las dictaduras venales que cedieron soberanía y otorgaron todo tipo de concesiones a ciertas empresas norteamericanas.

Howard Fast fue un inagotable escritor que llegó a publicar más de 80 libros, además de cuentos cortos, guiones para la televisión y comentarios periodísticos. Tanto su vida personal como su obra expresan la lucha por la justicia y el deseo de un mundo mejor. En 1972 había dicho: “Creo que el punto de vista filosófico de una persona tiene poco significado si no está acompañado por la acción”.

Eric Homberger. Howard Fast. The Guardian 14/03/2003.
Paco Ignacion Taiblo II. La muerte de Howard Fast, el escritor de Espartaco. Página 12, 16/03/2003.
Howard Fast. Espartaco. Introducción al libro. Biblioteca digital. http://www.ladeliteratura.com.uy/biblioteca/espartaco.pdf
Mervin Rothstein. Howard Fast, 88, best seller novelist, dies. The New York Times 13/03/2003.


domingo, 11 de marzo de 2018

EINAR/LILI Y GERDA


En 2017, llegó a nuestro país la película inglesa “La chica danesa”, una joya de la cinematografía, con una estética insuperable y un broche final que es arte puro. 
El film relata las relaciones, o mejor dicho la turbulenta vida del matrimonio de dos artistas de la pintura. Ella se llamaba Gerda Gotlieb y el Einar Wegener, estos talentosos dinamarqueses, se conocieron en la Escuela de Bellas Artes de Copenhague y se sintieron atraídos uno al otro, tanto física como espiritualmente y en 1904 se casaron cuando tenían 22 y 19 años de edad.

                                                Einar y Gerda Wegener

La vida transcurría en  perfecta armonía en una exquisita mansión de Copenhague, hasta que a raíz de un episodio insólito Einar decidió que él era mujer. La historia merece ser contada por varias razones: la peculiaridad de los sucesos que acontecieron, la evolución de la relación entre Einar que pasó a llamarse Lili y su esposa Gerda y fundamentalmente porque fue la primera cirugía en la historia en que se realizó el cambio de sexo en un ser humano. Téngase en cuenta que estamos hablando de principios del siglo XX cuando en países como Inglaterra, la homosexualidad y peor aún la transexualidad, estuvieron penadas por la ley durante muchas décadas.

Einar se especializaba en pinturas de paisajes, exhibía en galerías, vivía de la venta de sus cuadros y gozaba de cierto prestigio en el ambiente artístico. Por su parte, Gerda pintaba rostros y figuras humanas con un enfoque más comercial ya que estaba contratada por revistas de moda como Vogue y La Vie Parissiene. Para un libro titulado Doce sonetos lascivos, Gerda incluso pintó motivos que incurrían en temas lésbicos y eróticos.

La vida entre ambos transcurría armoniosamente, se elogiaban sus obras y cuando uno exponía, el otro o la otra asistía con gusto a la exhibición. El matrimonio tenía una relación sexual aparentemente activa, aunque no tenían hijos.

                                   Gerda Wegener, autorretrato

Hasta que llegó el día en que se produjo un suceso que aparentaba ser trivial, pero que constituyó un punto de quiebre que no tendría retorno. Ocurrió cuando la modelo de Gerda faltó a la cita. La pintura estaba muy avanzada, pero aún restaban varios detalles para finalizarla. Entonces, una amiga en común de la pareja, la actriz Anna Larsen, sugirió que Einar vestido de mujer, podría ocupar el lugar de la modelo. La idea era algo bizarra aunque no absurda, ya que Einar era un hombre de rasgos atractivos y delicados y con un físico delgado y armónico.

Éste al principio se resistió, pero eventualmente cedió ante los ruegos de Gerda. ¿Fue un simple deseo inocente de finalizar el cuadro o quizás había algo en el subconsciente de ella que la impulsó a vestir a su esposo como mujer?
El calzado de Gerda era pequeño para los pies de Einar por lo que se dirigió presurosa a una tienda femenina y le compró un par de exquisitos zapatos azules del tamaño adecuado, junto con medias de seda del mismo tono. Más tarde Einar, ya metamorfoseado en Lili, confesaría que el roce con la piel de aquellas medias, le produjeron una extraña sensación placentera.

A partir de ese momento Gerda comenzó a pintar a Einar vestido con distintos modelos femeninos y en distintas poses y lo notable es que aumentó el éxito de sus obras. En una ocasión fueron juntos a una fiesta y Gerda lo presentó como su prima Lili, el nombre que él había adoptado.

Aparentemente, ella al principio hizo esfuerzos para disuadirlo, pero viendo que la situación era irreversible, se adaptó a las nuevas circunstancias y hasta estimuló este comportamiento en Einar. Que lo haya hecho por conveniencia comercial no justifica su actitud. Es muy probable que algo raro o más bien morboso existía en la mentalidad de Gerda.

Einar le confesó en varias oportunidades que por fuera era hombre, pero por dentro se consideraba mujer. Comenzó a utilizar ropa femenina en forma permanente y ella comenzó a llamarlo Lili. Seguidamente se desprendió de su apellido y la nueva personalidad pasó a llamarse Lili Elbe.


                                    Lili Elbe por Gerba Weneger

Cuando se produjo este cambio la pareja llevaba hasta entonces la vida corriente de cualquier matrimonio, pero en 1912, habiendo pasado ocho años de relación aparentemente estable, el fenómeno trascendió las fronteras del hogar, del barrio y hasta parte de la ciudad. No hay que olvidar que ambos llevaban una vida activa, relacionada con editoriales, galerías y críticos de arte. También hay que tener en cuenta en que si hoy en día semejante comportamiento genera sorpresa, a principios del siglo pasado adquiría ribetes escandalosos. Es así que decidieron trasladarse a París, donde Lili pudo asumir abiertamente su nuevo rol sexual, en fiestas y reuniones donde era presentado por Gerda como su hermana.

Por iniciativa a veces de Gerda y otras de Lili, acudieron a diversos especialistas, que no ofrecían soluciones científicas o consideraban a Lili como una demente. En una ocasión, después del interrogatorio, el médico se excusó para salir un momento, circunstancia que Lili aprovechó para espiar la historia clínica y comprobar que había puesto el diagnóstico de esquizofrenia. Alcanzó a escapar por la ventana antes de que el facultativo llegara acompañado por dos rudos enfermeros.

                                           Lili Elbe por Gerba Weneger

Lili quería transformarse anatómicamente en mujer y no encontraba una institución médica que resolviera su problema y empezó a entrar en pozos depresivos. Finalmente se enteraron que en Berlín acababa de inaugurarse el Instituto para Investigaciones Sexuales, cuyo director Marcus Hirschfield, le ofreció a Lili un procedimiento totalmente experimental con garantías de éxito muy relativas y riesgo de mortalidad importante.


                                   Lily Elbe fotografiada por Gerda

Lili consiguió sobrellevar la primera intervención quirúrgica, pero en las siguientes, realizadas con intervalos de semanas, el estado de salud de Lili se fue deteriorando. En la última operación, le implantaron un útero, cuando ya se sabía que el organismo rechazaba tejidos foráneos. Logró sobrevivir 14 meses que para ella fueron una vida entera y feliz. Falleció el 13 de septiembre de 1931, después de 27 años de matrimonio en que Gerda nunca lo abandonó.

En el movimiento transgénico mundial, Lili Elbe sigue siendo motivo de inspiración y orgullo.

Jorge Galeano. La verdadera historia de “La chica danesa”. La Izquierda. Diario, Cultura, 27/02/2016.
David Ebershoff. La chica danesa. Editorial Anagrama, Barcelona, España, 2002.
Susana Miyar. Fotos de la verdadera chica danesa. Actitud Femenina. http://www.actitudfem.com/guia/cine-y-television/peliculas/fotos-reales-de-lili-elbe-la-chica-danesa

La chica danesa. Película dirigida por Tom Hooper y estrenada en 2015.