lunes, 18 de septiembre de 2017

MANIPULACIÓN Y MENTIRA

Freud dijo haber descubierto fuerzas sexuales y agresivas primitivas en la profundidad de la mente de los seres humanos, fuerzas que al no poder ser controladas, llevarían a la destrucción y caos en la humanidad.

Basados sobre estas hipótesis, los elementos del poder utilizaron las teorías de Freud para intentar controlar a las masas en tiempos de democracia. En esta historia, Freud no es la figura central, sino otro miembro de su familia. Se trata de su sobrino, una mente brillante llamado Edward Bernays.

                  Edward Bernays (1891-1995)

Es llamativo que este hombre que revolucionó los métodos para manejar a la opinión pública con consecuencias aún indeterminadas en la actualidad, esté relegado a un injusto olvido y totalmente desconocido para la gran mayoría de las personas. Sin embargo, su influencia es más grande que la de su tío (que es mucho más recordado que el sobrino) y sus principios revolucionaron la comunicación a las masas y fueron utilizados por las dictaduras, particularmente la nazi, para adoctrinar a la población.

Las máquinas de felicidad
Bernays fue el primero en tomar las ideas de Freud para aplicarlas en gran escala con el objeto de promocionar desde productos comerciales hasta encumbrar políticos en los procesos electorales. Fue el primero en tomar conciencia que la gente podía llegar a consumir cosas que no necesitaba, vinculando productos de producción masiva con sus fantasías inconscientes.

De aquí saldrían nuevas ideas políticas para controlar a las masas. Básicamente, la técnica consistió en satisfacer los deseos íntimos egoístas de la gente que al ser más felices son más dóciles. Fue el comienzo de la sociedad de consumo que ha establecido sólidas raíces en el mundo actual.
Las ideas de Freud de cómo funciona la mente humana, han llegado a ser aceptadas por la sociedad, así como el psicoanálisis. Sin embargo, cien años atrás, sus postulados eran rechazados por la sociedad vienesa en un tiempo en que Viena era el centro de un vasto imperio. Para la poderosa corte de los Habsburgo, la mera idea de examinar y analizar los sentimientos privados de cada uno, no solo eran embarazosas, también era considerada una amenaza para su control absoluto. Por entonces, tenían el poder y obviamente no se podían exponer los sentimientos privados. Freud rompió con esa forma de pensar y lo que más temían los gobernantes era su idea de que en todos los seres humanos se escondieran impulsos instintivos y peligrosos.

Su método es el que todos conocemos bajo el nombre de psicoanálisis. Mediante el análisis de los sueños y la asociación libre, había desenterrado poderosas fuerzas sexuales y agresivas, que eran reminiscencias de nuestro pasado animal. Sentimientos que reprimíamos por ser demasiado peligrosos. La idea de Freud era explorar el subconsciente, una parte totalmente desconocida para nuestra conciencia.

En 1914 el Imperio Austrohúngaro llevó a Europa a la guerra, Freud vio esto como una terrible evidencia de la verdad de sus descubrimientos. “Lo más trágico de esto- escribió- es que es exactamente la forma que debemos esperar de la gente, según nuestro conocimiento del psicoanálisis”. Los gobiernos habían liberado las fuerzas primitivas en los seres humanos y nadie parecía saber cómo detenerlas.

En ese momento, el joven sobrino de Freud, Edward Bernays, trabajaba como agente de prensa en Estados Unidos. Los padres de Bernays hacía veinte años que habían emigrado de Viena, pero él mantenía un estrecho contacto con su tío Freud compartiendo vacaciones en los Alpes austríacos.

Ventajas de la Gran Guerra
Bernays regresó precipitadamente a Estados Unidos cuando el país anunció su ingreso en la guerra contra Alemania y Austria. Como parte de esta decisión el gobierno creó el Comité de Información Pública y Bernays formó parte del mismo para promover los objetivos de Estados Unidos en la prensa. Woodrow Wilson, el presidente de turno había anunciado que su país no lucharía para restaurar los antiguos imperios, sino para llevar la democracia a toda Europa.

Fue esta una de las primeras demostraciones del talento de Bernays, quien por entonces tenía 26 años, para promover ideas que modificaran el comportamiento del público. Para convocar a los ciudadanos a ingresar al ejército en lugar de emplear términos como “incorpórese al ejército de Estados Unidos” o frases similares, Bernays utilizó la representación humana del país, es decir “el tío Sam” que desde un afiche miraba fijamente al espectador y mientras lo señalaba en forma inquisidora con el dedo decía: “Te necesito para el ejército” (I want you to the U.S: Army). Esta breve frase más la figura casi imperativa de pedido de ayuda, caló hondo en la sociedad y aumentó considerablemente el número de reclutas.

                         El llamado del Tío Sam

Al término de la guerra acompañó al Presidente a la Conferencia de Paz en París, con el objeto de generar un mundo más “seguro y democrático”, el slogan inventado por Bernays. Esta propaganda fue sumamente eficaz y Wilson, al ser presentado como un hombre que había creado un nuevo mundo donde el ser humano sería libre, tuvo un recibimiento apoteósico.

            Multitudinario recibimiento de Wodrow Wilson en París

Consejero de relaciones públicas
Mientras veía a la muchedumbre agolparse en torno a Wilson, Bernays se preguntó que si pudo lograr semejante persuasión masiva para la guerra, también podría hacerlo para la paz. Sin embargo, la palabra “propaganda”, se había transformado en un término desagradable y la cambió por la de “consejero de relaciones públicas”. Había comenzado la etapa de los eufemismos, tan usada en nuestros días. 

A fines del siglo XIX, el país se había transformado en una sociedad industrial y Bernays se propuso buscar la forma de modificar lo que pensaba y sentían las masas. Para ello recurrió a las fuentes: las ideas del tío Freud. Los conceptos de las fuerzas irracionales escondidas dentro de los seres humanos, que surgieron de la lectura del libro Introducción General al Psicoanálisis, lo fascinaron. Se preguntó si podía hacer dinero manipulando el subconsciente de la gente.
Comenzó a trabajar sobre la idea de cuáles son las cosas que afectan a las emociones irracionales y abandonando los métodos convencionales de propaganda, decidió experimentar con las mentes de las clases populares.

Uno de los experimentos más exitosos consistió en persuadir a las mujeres para que se incorporaran al hábito del cigarrillo. Por entonces existía una especie de tabú en este aspecto. Uno de los primeros clientes de Bernays fue George Hill, presidente de la American Tobacco Corporation quien le pidió que buscara la forma para romper con ese tabú que perjudicaba las ventas. Bernays consultó con un distinguido psicoanalista para averiguar que pensaban las mujeres sobre el hábito de fumar. El especialista le cobró una fuerte suma por el informe, pero le dio la clave para resolver el problema. Para las mujeres el cigarrillo simbolizaba el pene y el poder sexual masculino. Había que encontrar la forma para conectar los cigarrillos con el desafío al poder masculino. Las mujeres fumarían y así tendrían sus propios penes.

Cada año se celebraba en Nueva York la Easter Parade o desfile de Pascuas que convocaba multitudes y Bernays contrató un grupo de mujeres jóvenes y bonitas quienes al marchar durante la manifestación levantaban simultáneamente la pollera, sacaban de la pierna un cigarrillo que tenían escondido, lo encendían y lo mostraban con la mano levantada como la imagen de la Estatua de la Libertad. Esto coincidió con un movimiento feminista a favor del sufragio femenino llamado “La Antorcha de la Libertad”. Al día siguiente los diarios de todo el país mencionaron el hecho y a partir de ese momento la venta de cigarrillos a las mujeres comenzó a aumentar. Bernays había logrado, mediante un simbolismo, que el cigarrillo fuera socialmente aceptado entre las mujeres. Había creado la idea de que si una mujer fumaba, esto la hacía más poderosa e independiente.


Mujeres hermosas e insinuantes, formaron parte de la estrategia para hacer fumar a las mujeres. A la derecha el mensaje es más explicito: en la parte superior se ve a una mujer arrastrando un arado primitivo y el esposo que la sigue dándole órdenes. En la parte inferior una joven totalmente emancipada fumando alegremente.

Descubrió que para vender un producto no había que actuar sobre el intelecto de la persona, sino demostrarle que al tenerlo se siente mejor o más realizado. Algo similar hizo con la industria del automóvil, no era el solo hecho de poseer el automóvil, lo importante era involucrarse emocionalmente con el producto, independientemente de que lo necesite o no.

La nueva estrategia de venta de Bernays fascinó a las grandes corporaciones, habían salido fortalecidas de la guerra, pero tenían una preocupación creciente. Se había creado un sistema de producción en masa donde millones de productos salían de las cadenas de montaje y se corría el peligro de que la gente tuviera suficientes bienes y simplemente dejara de comprar. Hasta entonces, los productos se vendían sobre la base de la necesidad.
Se debía preparar a la gente para desear, por ejemplo cambiar el modelo viejo por un producto nuevo, aunque aquel aún fuese útil, las necesidades de una persona debían ser eclipsadas por sus deseos y el hombre indicado para realizar ese cambio sería Edward Bernays.

Durante la década de 1920, los bancos de Nueva York, financiaron la creación de cadenas de grandes almacenes y centros comerciales en todo Estados Unidos, que serían los encargados de las ventas masivas. Bernays también trabajó para William Rudolph Hearst, el magnate de la prensa para darle nuevo atractivo a la publicidad de sus diarios y revistas, asociando un determinado producto con una estrella de cine famosa como Clara Bow. También comenzó con la publicidad indirecta en las películas. En las premieres vistió a las actrices con ropa y joyas de otras firmas que él representaba.

Fue el primero en decirle a los fabricantes de autos que podían venderlos como símbolos de la sexualidad masculina. Empleó a psicólogos para que hicieran informes diciendo que ciertos productos eran saludables y luego los presentaba como investigaciones independientes. El mensaje subliminal era: “tu no quieres cosas solo porque las necesitas, sino para expresar la esencia de tu yo interior en los demás”.

Un cambio en la dieta de los norteamericanos
El desayuno que caracteriza a los norteamericanos por su gran cantidad de calorías a base de huevos y panceta es una costumbre que no proviene de los austeros colonizadores ni de un cambio evolutivo en la alimentación de los norteamericanos. Fue una transición brusca y cuidadosamente dirigida por la publicidad. En 1920, Bernays fue solicitado por los gerentes de Beech-Nut Packing Company, que producía toda clase de alimentos. El tema que los inquietaba era como aumentar la venta de panceta. Bernays logró que un destacado médico amigo suyo, influyera sobre otros colegas y sacaran una declaración conjunta acerca de los beneficios de la panceta en la dieta. 

La nota fue publicada en los principales diarios y revistas y como resultado se produjo un aumento en el consumo de ese alimento, especialmente en el desayuno. Este fue uno de los varios casos en que Bernays recurrió a investigadores y profesionales “independientes”, para darle respaldo “científico” a un determinado producto.

En 1927, un periodista de Estados Unidos escribió “Un cambio ha invadido nuestra democracia y se llama consumismo. El ciudadano norteamericano ya no es importante a su país como ciudadano, sino como consumidor”. La creciente ola de consumismo se tradujo a su vez en crear el boom de la bolsa y aquí nuevamente Bernays se involucró. Promovió la idea de que la gente común debía comprar acciones, tomando dinero de bancos que también él representaba y una vez más, millones siguieron su consejo.

La ingeniería del consentimiento
Para Bernays la democracia era un concepto maravilloso, pero consideraba que la gente carecía de un criterio fiable. Podrían fácilmente votar a la persona equivocada o pretender cosas indeseables y por lo tanto debían ser dirigidas desde arriba, lo cual es sinónimo de despotismo. Apelando a sus inquietudes desconocidas y aprovechándose de sus deseos o miedos más profundos, se los podía utilizar para beneficio del conductor. Bernays tomó la idea de democracia y la convirtió en un paliativo. Si se puede estimular el Yo irracional, entonces los líderes pueden hacer lo que desean.

Por entonces Freud quien ya sufría un cáncer de boca se retiró a los Alpes escribió El malestar de la cultura, donde negaba que la civilización fuera la expresión del progreso humano. Por el contrario, la civilización se erigió para controlar las peligrosas fuerzas animales que existen en el interior de todos los seres humanos. Lo que estaba implícito en el mensaje de Freud era que la idea de la libertad del individuo, que es la base de la democracia, es imposible. 

A los seres humanos no se les debería permitir expresarse libremente porque es demasiado peligroso. Deben estar siempre controlados y por lo tanto siempre descontentos.
Joseph Goebbels, el ministro de Propaganda de Adolf Hitler tomó muy en cuenta las ideas de Freud y era un ávido lector de las obras de Bernays. Sobre esas bases creó los siguientes 11 postulados que aplicó sobre las masas de Alemania.


                Joseph Goebbels (1897-1945)

1.- Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.
2.- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
3.- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.
4.- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
5.- Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.
6.- Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
7.- Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
8.- Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
9.- Principio de la silenciamiento. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
10.- Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
11.- Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

Personalmente pienso que estos postulados figuran en un cuadrito sobre la mesa de luz de Duran Barba.


Este material se obtuvo de la Reunión de Historia presentada por José Naón; del video de la BBC The Century of the Self y del libro de Joseph Bernays: Propaganda. Como manipular la opinión en democracia. Editorial del Zorzal, 2016, Buenos Aires.

lunes, 11 de septiembre de 2017

EL INTRÉPIDO Y VISIONARIO JAIME YANKELEVICH

A fines del siglo XIX arribó al puerto de Buenos Aires un barco cargado de inmigrantes provenientes de Europa del Este, entre ellos se encontraba el matrimonio Yankelevich que venía de Sofía, Bulgaria con sus 7 hijos. Uno de ellos llamado Jaime, estaba destinado a cambiar la historia de los medios de comunicación en Argentina.

La familia se instaló en la provincia de Entre Ríos donde el padre abrió un local de artículos eléctricos. Esa fue la escuela donde el muchacho dio los primeros pasos en el conocimiento de la incipiente industria electrónica.

Alrededor de 1920, Jaime que poseía una enorme carga de confianza en sí mismo y visión empresarial, decidió probar fortuna y se vino a Buenos Aires. Lo fascinó la ciudad con su actividad, sus más de 30 teatros y las primeras salas donde se proyectaban imágenes en movimiento, una invención llamada Lumiere.

                                  Jaime Yankelevich (1896-1952)

Instaló un local en un zaguán de la calle Entre Rios 940 donde armaba radios galenas y a la noche trabajaba como operador en el Cine 25 de Mayo a dos cuadras del negocio. 

Un día lo llamó de Flores un tal Penella, propietario de Radio Nacional, para que le arreglara unos artefactos eléctricos. Jaime agarró su bicicleta, se puso una escalera al hombro y con sus 140 kilos pedaleó hasta el local de la radio. Penella le adelantó que no estaba en condiciones de pagarle el servicio en aquel momento, pero a cambio podía publicitar su negocio. Jaime aceptó inmediatamente y esa noche, toda la familia junto a la radio, escuchó el aviso que anunciaba que la Casa Yankelevich arreglaba y vendía equipos de radio.

En ese momento tomó conciencia de la importancia de la radio como medio publicitario y de información. Si le quedaba alguna duda al respecto, ésta se le disipó por completo el día 14 de septiembre de 1923 cuando se produjo la pelea del siglo Firpo-Dempsey. Para esa ocasión instaló un parlante en la vereda que transmitió aquel evento histórico y el tráfico de la calle Entre Ríos debió interrumpirse por la multitud que se había agolpado.

Tres años después, la Casa Yankelevich era la más importante en el rubro de artículos de radio y Jaime era un hombre de fortuna. Podía haberse quedado en ese nivel dirigiendo su próspero negocio e incluso poniendo sucursales, pero él era un visionario audaz, pertenecía a esa raza de empresarios que se lanzan a proyectos gigantescos sin garantías de un resultado exitoso. En 1926 don Jaime (así lo llamaré de aquí en más), le compró Radio Nacional a Penella por el valor de $95.000, una suma enorme para aquella época. Consumió todos sus ahorros y quedó endeudado. Un día lo citó el juez de paz intimándolo a que levantara un documento, algo que para él era imposible en ese momento. Le expuso su proyecto al juez y fue tan elocuente y convincente que éste terminó prestándole dinero para que levantara la deuda y siguiera adelante.

Lanzó un programa de trabajo al que llamó “producción económica integral”, basado esencialmente en la publicidad y el desarrollo de programas en vivo. Fue el primer dueño de una radio que les pagó a los artistas. Rosita Quiroga, la voz arrabalera, la primera en cantar en la radio y la precursora de las grabaciones en discos de pasta, contó que Don Jaime le pagaba con dinero y cuando no podía le regalaba algún mueble.

La crisis económica de 1929 no lo afectó porque la radio era el único consuelo con que contaba la masa de desocupados. Cuando el dinero volvió a ingresar a través de la publicidad y una vez levantadas todas las deudas, trasladó las instalaciones a la calle Belgrano casi esquina Entre Ríos. En 1931 construyó una planta de transmisión de una manzana y colocó una gigantesca antena sobre el edificio de Obras Públicas y el complejo se transformó en la primera red o broadcasting llegando a los confines del país. Instaló corresponsales oyentes en todas las provincias que le enviaban las novedades de cada localidad. Mensualmente la mejor noticia era premiada con una medalla.

Durante la década de 1930, el complejo, que pasó a llamarse Radio Belgrano, nucleaba a los artistas más destacados y una de las principales ambiciones de un intérprete o de una orquesta era hacerse conocer a través de esa emisora. La programación se extendía desde las 7 hasta la una de la mañana y rara vez se escuchaban grabaciones.

Para demostrar que los artistas estaban en los estudios, Don Jaime los obligaba a que afinaran los instrumentos o a decir cualquier cosa, con tal que se advirtiera que nada de lo que se transmitía era grabado. Una de sus frases favoritas fue: “es preferible escuchar un cantor mediocre que un buen disco”.

Se supone que entre las cualidades de un empresario exitoso, debe figurar el tiempo que le dedica al funcionamiento y control de su empresa. Don Jaime llegaba a los estudios a la 6 de la mañana en el tranvía que pasaba por la puerta de su casa. Se retiraba muy tarde y a la una de la madrugada solía llamar por teléfono a la planta transmisora en Morón para ecualizar las líneas.

           Don Jaime junto con su esposa e hijo ante el equipo de radio

El advenimiento del régimen peronista le trajo sinsabores y beneficios. Cuando Eva Perón viajó a Europa, en 1947, Radio Belgrano, junto con las demás, hizo una emisión especial. Mientras Perón le hacía la despedida a su esposa en el puerto, se filtró una voz que dijo: “Son mentiras. No le crean. Es un mentiroso”. 

El objetivo era perjudicar a la radio y su dueño, y bien que se logró porque el gobierno consideró a Don Jaime responsable del mensaje y le cerró la radio que se reabrió cuando el régimen incautó todas las emisoras privadas. Entones le pidieron, y en esos tiempos había que interpretarlo como una orden, que se ocupara de manejar todas las radios estatales. Negarse hubiera sido suicida y a regañadientes firmó el contrato.

La relación positiva con el gobierno vino con el advenimiento de la televisión. Miguel, el hijo de Don Jaime estaba fascinado con este método de información que agregaba imagen al sonido y le insistía al padre de introducir en el país el nuevo fenómeno. Miguel tuvo una muerte prematura y Don Jaime decidió cumplir su deseo. Consiguió una audiencia con Perón y expuso con la elocuencia que lo caracterizaba el proyecto de instalar la televisión en el país. México y Brasil acababan de incorporarla y Argentina no podía quedar rezagada. 

Como todo estadista de fuste, Perón captó inmediatamente la importancia del nuevo medio como agente de propaganda. Cuando se llegó al tema de los costos, Oscar Nicolini, el Ministro de Comunicaciones de Perón, señaló: “A mí no me interesa todo el dinero que haya que invertir en este proyecto, cualquier cantidad de millones sería poca”.

En esa reunión estaba también Evita quien fue la que apuró los trámites diciendo: “Sí, sí, todo muy lindo, pero yo quiero que se televise el acto”, se refería al próximo Día de la Lealtad, es decir el 17 de octubre. De Estados Unidos se importaron los equipos y la antena y en solo 19 días y al costo sideral de 15 millones de pesos todo estuvo listo para inaugurar la televisión. Un día antes del evento el diario Crítica anunció con bombos y platillos la sensacional noticia de la primera emisión de televisión en la Argentina.

Al día siguiente fueron pocos los que lo vieron desde sus casas dado el costo elevado de aquellos aparatos, pero la vidrieras de los negocios que vendían televisores se rodearon de curiosos que contemplaban fascinados la plaza llena de gente y a Perón y Evita dirigiendo sus mensajes a la multitud. Como no existía el videotape, esas imágenes solo perduran en el recuerdo de los memoriosos. A partir de entonces se inauguró Canal 7 TV que durante 10 años conservó la exclusividad de ser el único.

Gustavo Yankelevich, nieto de Don Jaime, agradece el homenaje dedicado a su abuelo en los Premios Martín Fierro el 22/05/2011.

Don Jaime falleció 5 meses después, el 25 de febrero de 1952. Dejó una dinastía de empresarios de los medios de comunicación que llega hasta su nieto Gustavo que actualmente tiene su propia productora.

El viajero que recorra el barrio de La Boca encontrará una plaza ubicada en Ruy Diaz de Guzmán y Pinzón que lleva el nombre del impulsor de la radio y del pionero de la televisión argentina: Don Jaime Yanquelevich.

Como toda invención en el terreno de la información y de las comunicaciones, la televisión nos regala imágenes en vivo y en directo sobre acontecimientos en los lugares más distantes del planeta sea un concierto, un festival o una tragedia. También se vuelve frívola, fatua o intrascendente y la llamamos “la caja boba”. Puede entronizar o voltear a un candidato, popularizar a un intérprete hasta entonces desconocido o nos ofrece información falsa cuando el canal pertenece a un monopolio mediático que carece de escrúpulos. Hace 65 años, cuando Don Jaime incorporó la televisión a nuestro país, ¿se imaginaba el poder que alcanzaría este invento revolucionario?

Dolores Graña. Perdona nuestros pecados. Historia de la caja boba en Argentina. En la Argentina. Suplemento  RADAR de Página 12. 1999. http://www.archivo.pagina12.com.ar/1999/suple/radar/99-03/99-03-07/nota2.htm
Mirta Varela. Los 60 años de la televisión argentina. Todo es Historia, 2001, número 411.

Roberto Santoro. A 60 años de la muerte de Jaime Yankelevich. La Opinión 17/10/1976.

lunes, 4 de septiembre de 2017

¿HABEMUS DICTADURA?


La Real Academia Española define a la dictadura como:
“Régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales.”

De acuerdo a este concepto, quienes sostienen que el gobierno de Cambiemos aún sigue siendo una democracia, se basan en que alcanzó el poder mediante el voto. Entonces surgen las clasificaciones de “democracia blanda, con flecos, o restringida”, para no adjudicarle al gobierno actual la pesada y abominable carga de ser una dictadura.

Empecemos diciendo que Macri llegó el poder por una mínima ventaja, por los enormes errores de la oposición (léase Cristina) y porque mintió descaradamente en todas sus propuestas, que no solo no las cumplió sino que hizo exactamente lo contrario. Me limito a pocos ejemplos como la quita del impuesto a las ganancias, el fútbol para todos, el aumento del presupuesto al CONICET, el beneficio a los jubilados y así podríamos seguir porque la lista es muy larga. 

Por lo tanto, lo que Macri hizo fue una estafa electoral y esa actitud le quita enorme valor al hecho de gobernar por medio del voto que le otorgó un importante sector de la sociedad a la cual engañó.

Con todo lo dicho, podemos agregar además que es un gobierno mentiroso, que vino para que Macri y su gabinete se enriquezcan, que invirtió la distribución de la riqueza a favor de los que más tienen y que está cumpliendo a rajatabla las indicaciones, o digamos mejor los mandatos, del Fondo Monetario Internacional. 

Podemos cerrar su gestión con un aspecto gravísimo: la adquisición de préstamos, no para inversión genuina, sino para pago de gastos y para la bicicleta financiera, que ha generado una deuda formidable cuyo saldo resultará agobiante para las generaciones venideras.

Con todo lo dicho hasta ahora, se puede decir sobradamente que es un pésimo gobierno, aunque aún carecemos de argumentos para calificar a Cambiemos como una dictadura. Pero hay otros aspectos, sin duda sombríos, que aproximan el bochín peligrosamente hacia el estado totalitario. 

Desde el punto de vista ideológico y sentimental, es indudable que Macri y su gabinete fueron y son totalmente afines a la dictadura de Videla y sus seguidores, las razones son muchas y procedo a enumerarlas:
·         Papá Franco y sus hijos amasaron fortunas durante los años de plomo.
·         Es notorio el desprecio que sienten por todas las organizaciones de derechos humanos, hijos, madres y abuelas de desaparecidos y otras instituciones.
·         Jamás hubo una crítica hacia la dictadura del 73.
·         Macri impulsó el 2 x 1 para reducirle a los genocidas el tiempo de prisión, presionó sobre la Suprema Corte que dictaminó la ley y cuando vio la enorme reacción que generó y le golpeó el rostro como una bofetada, se escapó por la tangente y dejó que los supremos cargasen con toda la culpa.
·         En diversos cargos de Cambiemos se enquistaron personajes como Pablo Noceti, jefe del gabinete del Ministerio de Seguridad y principal responsable de la desaparición forzada de Santiago Maldonado.


Pablo Noceti junto con los gendarmes que después secuestraron a Santiago Maldonado

Me seguirán diciendo muchos, que pese a todos estos razonamientos, Cambiemos no es una dictadura, pero ahora vienen argumentos de mayor voltaje que hacen inclinar, a esta mafia inescrupulosa que nos gobierna, hacia el borde del abismo que termina en dictadura.

Me dirán que sigue habiendo libertad de prensa, sin embargo no es así. El 90% de los medios de comunicación, gracias a que Macri derogó la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, forma un blindaje monolítico que protege al gobierno, ocultando o minimizando sus errores y denostando despiadadamente a la oposición, principalmente a la ex presidenta y sus miembros.

El 10% de los medios que no están consubstanciados con Cambiemos, es decir los medios independientes, están constantemente presionados y reciben escasa o nula asignación para publicidad oficial. Sus periodistas, designados como ultrakirchneristas por los editoriales de Clarín y La Nación, han recibido numerosas amenazas y los que trabajaban en la radio y el canal nacional fueron todos despedidos.

Por lo tanto, Macri no necesita clausurar ningún diario, es más le conviene que siga existiendo ese 10% para justificar que hay libertad de prensa.

                    Santiago Madonado, víctima de desaparición forzada 
Las otras dos instituciones que deben funcionar para que haya democracia son el Parlamento y la justicia.
Con respecto al primero, cuando hay una ley que al gobierno no le gusta la veta, o la modifica como hizo con el blanqueo de capitales en que incluyó a sus familiares cuando el Congreso había establecido que no debían participar.

Los senadores están presionados porque los gobernadores de las provincias que representan fueron amenazados por Macri con reducirles el presupuesto o exhibirles ante la opinión pública algún antecedente de dudoso comportamiento. Por lo tanto, tenemos un Parlamento con una libertad de acción restringida.

Sin duda lo más grave es la situación del Poder Judicial, el macrismo se ha rodeado de jueces totalmente politizados e impresentables, que sancionan leyes contra la oposición y al mismo tiempo cajonean todas las denuncias de corrupción que perjudican al gobierno. Juez que no les gusta es sometido a un desgaste mediante falsas acusaciones que aparecen en tapas de los diarios y en el ejército de trolls a través de las redes creado por Cambiemos. Alejandra Gil Carbó, la Procuradora general de la Nación, es una de las víctimas que Macri quiere eliminar, hasta ahora sin poder logarlo, y tener vía libre para sus atropellos. Se puede afirmar que los Tribunales de Comodoro Py se transformaron en un comité político de Cambiemos.


                                  El impresentable juez Claudio Bonadio

La protección mediática, un Congreso de poder limitado y un Poder Judicial dúctil, permitieron que en los 18 meses de gobierno de Macri se hayan producido:

·         Represiones violentas a despedidos de fábricas y empresas.
·         Detención por portación de cara sin motivo que lo justifique.
·         Existencia de presos políticos.
·         Desaparición forzada de personas.
·         Allanamientos sin orden judicial de gremios, personas, talleres, clubes y otras instituciones.
·          
Fue muy grave el último episodio de represión que ocurrió el viernes pasado al término de la masiva manifestación en Plaza de Mayo para que se esclarezca la desaparición forzada de Santiago Maldonado, producida por la Gendarmería y que el gobierno, como principal responsable, se niega a investigar. La marcha fue totalmente pacífica y se desconcentró en forma ordenada. Quienes estuvimos allí hasta último momento damos fe de que así fue. Cuando ya no quedaba casi nadie en la plaza aparecieron los robocops o cascarudos avanzando en formación cerrada. Detrás de ellos escondidos y agachados se encontraban unos cuantos individuos con los rostros semitapados y ante una orden se desprendieron de los robocops y empezaron a causar desmanes.

Entonces comenzó el teatro, vinieron bomberos que no apagaron los incendios producidos por estos infiltrados, porque al día siguiente la prensa servil debía mostrar los desmanes y ocultar el éxito de la manifestación. Robocops y policías de civil comenzaron a reprimir violentamente a personas, periodistas y transeúntes que se encontraban en la zona. Ingresaron en bares y se llevaron a gente que estaba sentada comiendo o tomando alguna bebida. Fueron en total 30 que los diarios catalogaron como agitadores y los tuvieron incomunicados 48 horas. Como todo el mundo tiene celulares, esta siniestra payasada quedó totalmente al descubierto y a las 48 horas “los peligrosos anarquistas” detenidos tuvieron que ser liberados sin que se les pudiera imputar cargo alguno.

                   Escenas de la violencia policial

Nada de lo que acabo de describir se produjo en gobiernos democráticos y sí en las dictaduras militares.

Con todo lo dicho, dejo a criterio del lector si considera que este gobierno es, al menos, una dictadura encubierta.


Y esto es solo el comienzo. Por ahora, la única defensa es la reacción ciudadana a través de marchas y encuentros, una derrota importante de Cambiemos en las elecciones de octubre, paros masivos y las denuncias de los atropellos del gobierno por parte de los pocos medios y periodistas independientes.

Mientras tanto, los Benetton y los latifundistas de la Patagonia, descorchan champan y brindan en honor a Patricia Bullrich 

martes, 29 de agosto de 2017

LA GRAN OLA DE KANAGAWA

Se dice que La Gioconda de Leonardo da Vinci es la pintura más famosa, pero es una sola y está en El Louvre. En cambio, sobre La gran ola de Kanagawa, como se trata de un grabado, se realizaron numerosas copias que se encuentran en galerías de arte de Europa y de América y en varias colecciones privadas. También compite exitosamente con la obra de Leonardo replicada millones de veces en tarjetas postales e ilustraciones para toda clase de eventos.

No sabemos si se trató de una ola gigantesca o de un tsunami. Está realizada en tres colores, que se complementan magistralmente con el blanco del fondo, dando una ligereza y frescura inigualables a la composición. 

Es solo una ola en un mar embravecido a punto de devorar a varios botes con pescadores, pero está pintada con una exquisitez que quien mira la pintura queda extasiado y no se la olvida más. Del vértice de la ola estalla una lluvia de gotas que adoptan la forma de garras, listas a precipitarse sobre los desdichados pescadores. A lo lejos, bajo un cielo de tres tonalidades y con su pico nevado se ve el Monte Fuji, empequeñecido por la ola que es la figura principal.



                        La gran ola de Kanagawa. Riksmuseum.

Katsushika Hokusai, el artífice de esta obra, nació en Tokio en 1760. No se sabe si Nakajima Ise fue su padre o si lo adoptó. No conoció a su madre que se supone fue una concubina de Nakajima Ise. 

Su encuentro con la pintura se produjo cuando tenía 15 años en que ingresó a trabajar en un taller como aprendiz de grabador. Fue allí donde aprendió el arte del grabado con planchas de madera (xilografía). Desde entonces Hokusai comenzó a pintar en forma infatigable, pero fue a partir de los 30 años que inició la etapa de oro de su arte.



                                Katsushika Hokusai (1760-1849) Autorretrato

Abarcó una gama amplia de temas pintando tarjetas, libros ilustrados, ilustraciones de antologías de poemas, libros y pinturas eróticas. Dentro de estas últimas se destaca El sueño de la mujer del pescador, una creación totalmente original e impactante en este género. El cuadro representa a una mujer desnuda que está dormida y su rostro expresa un estado de éxtasis. Entre sus piernas abiertas se introdujo un pulpo que le practica sexo oral, mientras la rodea suavemente con sus tentáculos. 

La escena es mucho más fuerte y excitante que Leda y el cisne, la clásica pintura del renacimiento que evoca el relato mitológico donde Zeus desciende del Olimpo y adoptando la forma de cisne, copula con Leda. Si en la época de Hokusai hubieran existido las gomerías y los mecánicos de autos, sin duda que tendrían un almanaque con la pintura de El sueño de la mujer del pescador.


               El sueño de la mujer del pescador

Si exceptuamos el tapiz medieval de Bayeux, es probable que Hokusai haya pintado el cuadro más grande que se conoce sobre tela. Según cuenta la leyenda una tarde que regresaba a su casa un tanto ebrio, al pasar por un templo en construcción vio un enorme lienzo de 250 metros cuadrados extendido entre dos columnas. Hokusai se hizo traer un jarrón al cual llenó con tinta negra y pintó un Buda gigantesco usando una escoba como pincel.

Pintó muchas escenas cotidianas como antes lo hizo Bruegel y más tarde Goya, pero tenía cierta predilección por las composiciones eróticas hasta que las autoridades se lo prohibieron. Entonces enfocó su atención sobre el Monte Fuji, que por ser un volcán, posee una estructura cónica perfecta. Como el Monte Fuji es visible en muchos puntos de Japón, Hokusai lo pintó desde distintos ángulos, momentos del día y estaciones del año, junto a un lago, detrás de un bosque, totalmente cubierto de nieve o solo en la cumbre, con los colores del alba o del crepúsculo. En algunas pinturas, la montaña ocupa un primer plano y en otras se la ve a lo lejos. En total realizó 36 visitas al Monte Fuji que resultaron en un centenar de cuadros sobre el mismo tema.


                                              Monte Fuji

Hokusai tenía por entonces 70 años y fue cuando dijo su célebre declaración cargada de sencillez y de búsqueda de la excelencia: “A la edad de cinco años tenía la manía de hacer trazos de las cosas. A la edad de 50 había producido un gran número de dibujos, con todo, ninguno tenía un verdadero mérito hasta la edad de 70 años. A los 73 finalmente aprendí algo sobre la verdadera forma de las cosas, pájaros, animales, insectos, peces, las hierbas o los árboles. Por lo tanto a la edad de 80 años habré hecho un cierto progreso, a los 90 habré penetrado más en la esencia del arte. A los 100 habré llegado finalmente a un nivel excepcional y a los 110, cada punto y cada línea de mis dibujos, poseerán vida propia”.

                               Monte Fuji


En 1854 Japón se abrió al comercio con Europa. A partir de ese momento, la influencia de la estética japonesa, junto con otros aportes, se extendió rápidamente por Occidente y, de una manera especial, en París. Los más influenciados por la obra de Hokusai fueron los impresionistas: Henri de Toulouse-Lautrec, Paul Gauguin, Edgard Degas, Claude Monet y Vincent Van Gogh. Al referirse a la pintura japonesa, el holandés pelirrojo sentenció: “Envidio a los japoneses y la increíble y limpia claridad de la que están impregnados todos sus trabajos. Nunca resultan aburridos ni dan la impresión de haberlos realizado a toda prisa ... Su estilo es tan sencillo como el respirar. Son capaces de hacer una figura con unos pocos trazos seguros, y que parezca tan fácil como abotonarse el chaleco”.

 Día ventoso. En el fondo el Monte Fuji

Biografía de Katsushika Hokusai. https://www.katsushikahokusai.org/biography.html

Juan Forn. Pintar la nieve. Página 12, 11,03/2011.

John Paul Stonard. Hokusai: The great Wave that swept de world. The Guardian 19/05/2017.