sábado, 12 de agosto de 2017

MALALA


                                              Malala Yousafzai

Orden de matar
El hombre se dirige hacia el ómnibus escolar, el turbante y el pañuelo le cubren totalmente el rostro y solo dejan visible un par de ojos oscuros que muestran decisión y odio. Tiene la orden de matar y debe cumplirla o someterse a un juicio y condena severa en caso de que fracase o se arrepiente. Los talibanes no solo aplican reglas durísimas con la población sino también entre ellos mismos.

El hombre sube decidido al ómnibus y pregunta: ¿quién es Malala? Dos escolares dirigen la mirada a una tercera que los acompaña. El talibán no duda un instante y comienza a disparar. La cabeza de Malala se cubre de sangre y su cuerpo cae al piso del vehículo, dos de sus compañeras reciben heridas que no son de gravedad. Es el 9 de octubre de 2012.

Malala es trasladada al principal hospital de Peshawar, en Pakistán, donde le aplican las primeras curaciones, pero después de ocho días, ante la gravedad del cuadro, se decide su traslado al hospital Queen Elizabeth en Birmingham Inglaterra. La joven está en coma y las esperanzas de que sobreviva al atentado son escasas. Su padre desde el avión que lo lleva a Londres ya dio las instrucciones y preparativos para un inminente funeral.

En el Queen Elizabeth la someten a varias operaciones, le reconstruyen el nervio facial, le colocan una pieza de titanio en la parte del cráneo que se llevó el proyectil, le restituyen el oído y le colocan un implante de cóclea, pero Malala sigue en coma. Hasta que un día abre finalmente los ojos y el mundo entero festeja. Finalmente, después de casi tres meses es dada de alta aunque necesita otros tantos para recuperar la fuerza en las manos y lograr una dicción adecuada.

                        Malala en el Queen Elizabeth

¿Tan peligrosa se ha vuelto esta joven, para que un grupo terrorista armado hasta los dientes y fogueado en decenas de combates, decida asesinarla? Es tiempo de recorrer la trayectoria de su vida para comprender la fama y popularidad que ha logrado con solo 15 años de edad.

Una vida de lucha
Malala nació el 12 de julio de 1997 en el pueblo de Mingora, situado en el valle de Swat con montañas, ríos y abundante vegetación, atributos naturales que contrastan con el territorio árido de Afganistán, el país vecino. De allí vinieron los talibanes y transformaron en infierno lo que hasta entonces era un paraíso.

Los talibanes son una facción político militar fundamentalista que utilizando el Islam como base, hacen sus propias interpretaciones del Corán y las imponen violentamente sobre los territorios que dominan. Las reglas más severas están destinadas a las mujeres que quedan sometidas a un estado de semi esclavitud. Se les prohíbe todo tipo de diversión y deben llevar una vida de reclusión en los hogares donde su función es el mantenimiento de la casa y crear hijos.

No pueden realizar ninguna tarea que no sea la del hogar ni tampoco recibir educación, y cuando los talibanes ingresaron en Swat destruyeron todas las escuelas para mujeres. Desde parlantes instalados en los minaretes, proclamaban sus directivas y lanzaban las amenazas para quienes no las cumplieran.

En el mundo musulmán el nacimiento de una niña no es considerado precisamente una bendición de Alá, pero en el caso de Malala fue recibida con alegría por sus padres que tenían una mentalidad progresista por arriba del estándar de la sociedad. Su padre Ziauddin Yousafzai se desempeñaba en el preuniversitario de Swat, tenía un master en inglés y era secretario general de una organización que abogaba por la igualdad de ventajas para todos los ciudadanos. Le inculcó a Malala las ideas de independencia y la fuerza para luchar y resistir por sus derechos. Cuando los talibanes destruyeron las escuelas, ella estudió en secreto en la casa, el padre le facilitó los textos escolares y se convirtió en su maestro.

A los 11 años la niña creó un blog, que bajo un seudónimo, era transmitido por la BBC. Allí describía lo que estaba ocurriendo en Swat, la pesadilla a la que eran sometidas las mujeres, la destrucción de escuelas y los castigos de todo tipo para los rebeldes. Las notas las escribía a mano y se las pasaba secretamente a un periodista de la BBC, que las mandaba por correo electrónico.

                  Malala con sus padres y hermanos

Al año siguiente el New York Times grabó un documental de su vida y otros medios del mundo comenzaron a relatar los discursos conferencias a pequeños grupos y su resistencia contra el totalitarismo de los talibanes.

Por entonces el ejército pakistaní intervino en la región y combatió a los extremistas que redujeron sus acciones considerablemente. Malala y sus padres se sintieron más seguros y a pesar de que habían recibido varias amenazas, ella continuó desarrollando sus actividades. Lo que no sabía es que los líderes talibanes en forma unánime la habían sentenciado a muerte.

La fama y el Premio Nobel
Malala se entrevista con presidentes, reyes, intelectuales, organismos de lucha por los derechos humanos y en las Naciones Unidas dio una conferencia donde mostró la capacidad oratoria de una futura estadista. En ese ámbito señaló: “quienes me dispararon pensaron que me silenciarían para siempre, pero nada cambió en mi vida. La debilidad, el miedo y la desesperanza murieron y nacieron el coraje, el poder y la fuerza”. Una de las frases que suele repetir es: “un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo”. La audiencia se puso de pie y la ovacionó largamente.

El 8 de octubre de 2013 fue publicada su autobiografía con el título: "Yo soy Malala", escrita por la periodista británica Christina Lamb, en la que describe su vida antes y después del ataque sufrido.

En octubre de 2014 recibió el Premio Nobel de la Paz junto con la hindú Kailash Satyarthi por haber luchado durante varios años por el derecho a la educación de las niñas y mejorar su situación. Actividad que desarrolló bajo las más peligrosas circunstancias.

On June 11, 2015, Yousafzai received an Honorary doctorate of law from Wilfrid Laurier University in Waterloo, Canada for his commitment to peace, as well as his ongoing efforts for the educational rights of girls in Pakistan and beyond. 
Daniela Blanco. La conmovedora historia de Malala Yousafzai, una de las ganadoras del Premio Nobel de la Paz. Infobae 10/10/2014.
La historia de Malala Yousafzai, la chica que quería estudiar y desafió a los talibanes. La Nación 10/10/2014.


domingo, 6 de agosto de 2017

ANGELA LA INDOMABLE

Sabemos que el camino hacia la libertad siempre ha sido acechado por la muerte.
Angela Davis

                        Angela Davis (1944-)

Una sumatoria de estigmas
Si usted nació en Estados Unidos alrededor de 1940 y es negro, usted tiene un problema, cuya magnitud depende del lugar en que vive, de su inteligencia, su perseverancia, su carisma y su formación académica. Si no ha sido dotado con estas cualidades, lo más probable es que termine trabajando de mucamo, ayudante de enfermero, o algo por el estilo. Si por el contrario reúne todos estos requisitos puede llegar a ser un profesional destacado, un ejecutivo de empresa y hasta presidente de la república como es el caso de Barak Obama, aunque esto último es una posibilidad remotísima. Pero hay algo que debe tener siempre en cuenta, haga lo que haga le costará el doble de trabajo que si fuera blanco.

Ahora bien, si además de ser negro usted milita en alguna organización que lucha activamente por los derechos de los afroamericanos, como los Black Panthers, considerado por Nixon como un movimiento terrorista, ya la cosa se pone seria. Las chances de que conozca la cárcel son altas, así como el riesgo de que la policía lo muela a palos o se le escape un tiro que lo mande al otro mundo.

Supongamos que además de ser negro y militante, usted encima está afiliado al partido comunista. La conjunción de estos tres elementos ya se torna una condición letal y las posibilidades de que salga con vida son ínfimas. Angela Davis reúne todas estas condiciones y por añadidura es mujer y si hasta ahora sobrevivió es porque posee todas las cualidades previamente señaladas y un prestigio internacional que la salvó de la pena de muerte.

Infancia y formación académica
Angela nació en 1944 y vivió su infancia en Birmingham, Alabama, una de las ciudades más racistas de Estados Unidos. Fue una infancia con miedo en un barrio de gente de color apodado Dynamite Hill (colina dinaminta), debido a las continuas incursiones del Ku Klux Klan. Varios amigos de infancia murieron por los ataques de esta organización, que obligaba a las familias negras a organizarse y patrullar armados las calles para prevenir y rechazar las agresiones.

Sus padres tenían una excelente formación universitaria y eran militantes en pro de los derechos civiles en la NAACP (National Association for the Advancement of Colored People) y desde su infancia se nutrió de toda la problemática que sufría la gente de color.

Cursó sus estudios primarios en una escuela segregada de instalaciones precarias y a los 14 años consiguió una beca, otorgada por una organización cuáquera a los alumnos más destacados. En Nueva York se alojó en la casa de un pastor de la iglesia episcopal declarado enemigo del macartismo y miembro de la Soviet-American Friendship Organization (Organización de Amistad Americano-soviética). 

Es ocioso señalar que tanto el sacerdote como la mayoría de los profesores estaban en la lista negra de la administración Mac Arthy y tenían prohibido enseñar en establecimientos públicos. Fueron años que definieron la orientación política de Angela.

Comenzó a empaparse en la filosofía socialista y marxista, mientras asistía a reuniones del historiador comunista Herbert Aptheker. En 1962 obtuvo una beca para cursar estudios de francés en la universidad Brandeis de Massachusetts y fue una de las tres únicas estudiantes negras de primer año. Allí asistió a las conferencias del escritor James Baldwin y del filósofo y sociólogo alemán Herbert Marcuse. También descubrió a los existencialistas franceses Jean Paul Sartre y Albert Camus. 

Cuando podía se trasladaba al sur para apoyar el movimiento de los derechos civiles, participando en las famosas sentadas frente a las instalaciones que segregaban a los negros.

Como su carrera incluía una estancia en Europa, volvió a encontrarse con Marcuse, conoció al filósofo Theodor Adorno y estudió filosofía en la universidad Goethe de Frankfurt. Todas estas actividades le valieron la amistad de prestigiosos académicos de las universidades europeas, que más tarde serían vitales para salvarla de la silla eléctrica o de una prisión perpetua.

Profesora de filosofía en la UCLA
En Estados Unidos Angela, con solo 25 años de edad, se presentó a cubrir la vacante de Filosofía en la UCLA (Universidad de California en Los Angeles), tenía antecedentes sobrados para ganarlo y además incorporó vientos renovados en la cátedra al introducir el sistema dialéctico europeo. En su primer curso esperaba 200 alumnos, pero se anotaron 2000 atraídos por su creciente prestigio. Sin embargo, esa etapa como profesora universitaria distaba de ser un lecho de rosas.


El FBI le seguía los pasos e hizo publicar en un diario local de que Angela era comunista. En la universidad cundió el pánico y ni el decano ni los demás profesores, pese a que simpatizaban con ella, la defendieron. Hay que tener en cuenta que estaba la guerra de Vietnam y que el gobernador de California era Ronald Reagan, fanático anticomunista y abiertamente racista. Sin embargo, un tribunal del Estado determinó que la destitución de un maestro por sus opiniones políticas era inconstitucional. 

Angela conservó el cargo y siguió enseñando, pero comenzó a ser hostigada permanentemente por medio de llamadas telefónicas y por correspondencia. A las asambleas tenía que ir acompañada de guardaespaldas, cambió de domicilio en varias oportunidades y sus clases eran todas grabadas y meticulosamente analizadas en busca de frases o comentarios que justificaran su detención por alteración del orden. Por ese lado, nunca pudieron encontrar el menor resquicio de culpabilidad, pero las presiones fueron tan fuertes que Angela debió renunciar, nuevamente por decisión de Ronald Reagan. 

Para el FBI no era suficiente, había que esperar hasta que surgiera la circunstancia que permitiera detenerla y eliminarla definitivamente.

Se cierra el cerco
La situación se presentó cuando Angela se interesó por la situación de unos negros encarcelados por denuncias menores, uno de ellos, George Jackson tenía una personalidad deslumbrante que la fascinó. El fenómeno fue mutuo y ambos se enamoraron profundamente y expresaron sus sentimientos mediante un fluido intercambio epistolar.
En enero de 1970 dos prisioneros negros de uno de los presidios de California fueron asesinados por guardias y el jurado del Condado de Monterrey dictaminó que el guardia había cometido un “homicidio justificable”. Poco tiempo después un guardia fue encontrado asesinado y Jackson y otros dos prisioneros fueron acusados de su muerte. 

Jackson pertenecía al grupo de los Panteras Negras, si a esto le agregamos su relación con Angela se podía decir que la suerte de ambos estaba sellada.

En agosto de 1970, Jonathan Jackson, el hermano menor de George, ingresó con una ametralladora en la corte del Condado Marin y tras tomar como rehén al juez, demandó que George y dos prisioneros más, fueran liberados. El plan fue un fracaso por la inexperiencia del joven que solo tenía 17 años y murió en el intento. Se culpó a Angela por el operativo y comenzó una búsqueda febril encabezada por Reagan, que se transformó en la cacería más desenfrenada del país.

El afiche de denuncia la acusa de fugitiva, asesina y secuestradora.

Una joven negra que nunca había sido detenida y no estaba directamente acusada de cometer un delito pasó a integrar la lista de los 10 delincuentes más buscados. Angela no era temida por su persona, incapaz de causar el menor daño, lo que aterrorizaba al sistema eran sus ideas y su capacidad para difundirlas.

Los avisos de captura la describieron como “armada y peligrosa”, lo que otorgaba a cualquier racista fanático, el derecho de matarla sin previo aviso y sin que se lo culpara de homicidio. La táctica y su propaganda facilitaron que se hicieran múltiples allanamientos en locales de organizaciones políticas y se encarcelaran negros con cualquier pretexto. Muchas mujeres negras fueron detenidas por el solo hecho de usar el característico peinado afro de Angela. 

Finalmente fue descubierta y apresada, siendo alojada en condiciones infrahumanas y en aislamiento total. Richard Nixon felicitó por su captura a Edgar Hoover, el director del FBI en una emisión televisada para todo el país, declarando que su arresto servirá de ejemplo a todos los demás terroristas.

Pese al brillante alegato de su abogado defensor Angela fue sentenciada a la pena de muerte. Era ese tipo de juicios que se llevan a cabo para darle al proceso una fachada de legalidad, pero a priori estaba decidida su condena. La sentencia fue retirada debido a la intensa movilización internacional que puso en muy incómoda posición al gobierno y a la justicia de Estados Unidos. Los Rolling Stones le dedicaron la canción Sweet Black Angel y John Lennon compuso para ella Angela.

Angela tiene actualmente 72 años y sigue siendo tan activa como siempre. A lo largo de su vida, se dio cuenta de que la igualdad entre blancos y negros sólo podría hacerse realidad cuando también existiese paridad de derechos entre hombres y mujeres. Por eso, también se convirtió en una figura destacada del movimiento feminista. Transformó su cátedra de la universidad en un foco de información y esclarecimiento sobre la opresión de su raza y no vaciló en arriesgar su vida en pos de esa lucha. Angela Davis es uno de esos personajes que la historia identifica como imprescindibles.


Ángeles Cabré. Angela Davis, la revolución negra. El País 23/06/2016.
Luciano Monteagudo. Yo fui utilizada para infundir miedo. Página 12, 16/09/2012.
Angela Davis habla. Ediciones de La Flor, 1972, Buenos Aires.
Angela Davis interview 1972. Talking about revolution. https://www.youtube.com/watch?v=HuBqyBE1Ppw


viernes, 28 de julio de 2017

SUSANA Y LOS VIEJOS




Susana y los viejos. Pintado por Artemisia Gentileschi. Colección privada, la Graf von Schönborg Kunstsammlungen

El tema de “Susana y los viejos“, suscitó el interés de numerosos pintores y entre los más destacados figuran Rembrandt, Rubens, Tintoretto, Van Dyck y Artemisia Gentileschi. Ignoramos el motivo por el cual este episodio, que parece remontarse al Antiguo Testamento en el libro del profeta Daniel, ejerció una especial atracción sobre los artistas durante los siglos XVI y XVII.

Es probable que el interés suscitado por el relato, se deba a que expone los escasos valores éticos que pueden tener personajes cuya principal función es justamente defender la moral y administrar la justicia con equidad.

Susana era una joven y bella mujer de buena posición social y esposa del judío Teodoción. En momentos en que se estaba bañando, irrumpieron en su casa dos viejos que eran jueces de Babilonia. Excitados por el deseo al contemplar el cuerpo esbelto de la muchacha intentaron seducirla, primero con palabras, pero ante su rechazo, recurrieron a las amenazas extorsivas para doblegarla. Le señalaron que ambos la denunciarían ante la justicia alegando que la encontraron en su jardín cometiendo adulterio con un desconocido. La joven llevaba todas las de perder, ya que serían dos testimonios en su contra con el agravante de que se trataba de jueces.

Sin embargo, ella los rechazó violentamente y pidió ayuda a gritos. Amilanados, los viejos terminaron abandonando la casa y seguidamente la denunciaron. Susana fue llevada a juicio y de acuerdo con la ley imperante de la época, el tribunal la condenó a morir lapidada. Fue entonces que surgió el profeta Daniel y pidió escuchar el testimonio de los viejos en forma separada.

Aquí es importante señalar otro aspecto del relato y es el aporte que hizo a la ciencia del Derecho la introducción de este procedimiento del interrogatorio separado de los testigos o denunciantes, ya que permite aclarar y deslindar acciones y participaciones de las partes involucradas en litigios, o hechos delictivos. Al no coincidir en las versiones Daniel determinó que los viejos mentían y que Susana era inocente y debía ser liberada. La suerte se invirtió, los acusadores se transformaron en acusados y terminaron en el cadalso.

Todos los artistas coinciden en representar a Susana completamente desnuda o protegiéndose parcialmente con una toalla y aterrorizada ante la aparición de los viejos. Su belleza contrasta con los rostros lascivos y grotescos de los viejos que en algunas pinturas la espían detrás de una columna, mientras que en otras ya se encuentran junto a ella susurrándole sus deseos e incluso llegan a tocarla viciosamente.

Una de las mejores versiones es la de Artemisia Gentileschi, que la elegí porque además de la excelente técnica, se trata de una pintora, terreno prácticamente vedado a las mujeres que no tenían acceso a las escuelas de arte del Renacimiento.



                          Artemisia Gentileschi (1593-1653). Autorretrato

Artemisia
Orazio Gentileschi es un pintor toscano de estilo manierista que sigue el tenebrismo de Caravaggio. Es requerido por sus contemporáneos, por la calidad de su arte, y recibe encargos de familias pudientes que desean adornar sus mansiones con las pinturas del maestro. Podemos iniciar la historia de Artemisia en el momento en que Orazio es llamado de una escuela de monjas, pero no por una obra sino por un problema con su hija, que por entonces tiene 13 años. La madre superiora lo recibe, lo hace pasar a su despacho y le muestra indignada unos bocetos al lápiz de desnudos humanos. ¡Mire en que se entretiene su hija!- le dice con acento duro.

Orazio contempla los hermosos torsos de mujeres y otros estudios anatómicos y dice: “Realmente es hija de artista” y dirigiéndose a la monja le dice: “En adelante Artemisia estudiará pintura en mi taller”.

Orazio fue el primer maestro de Artemisia y su primer obra que alcanzó trascendencia fue justamente “Susana y los viejos”, que actualmente pertenece a una colección privada.
Cuando ella cumplió 19 años estaba en condiciones de ingresar a las escuelas de Bellas Artes, pero un reglamento prohibía el ingreso de mujeres. Entonces, su padre le consiguió un maestro privado, llamado Agostino Tassi, quien por entonces colaboraba con Orazio en la decoración de las bóvedas de un palacio de Roma. Tassi era un brillante pintor, pero la belleza de sus obras se contradecía con sus oscuros instintos. Orazio ignoraba que le abría las puertas de su casa a un violador, que había abusado de su cuñada y además se sospechaba que era responsable de la desaparición de su esposa. Artemisia era inteligente y muy atractiva y Tassi, sucumbiendo a su depravado instinto la violó.

Se conserva el testimonio de Artemisia tomado durante el juicio que muestra que a Tassi no le resultó fácil poseerla: “Cerró la habitación con llave y me lanzó sobre un lado de la cama dándome con una mano en el pecho, me metió una rodilla entre los muslos para que no pudiera cerrarlos, y alzándome las ropas, que le costó mucho hacerlo, me metió una mano con un pañuelo en la garganta y boca para que no pudiera gritar y habiendo hecho esto metió las dos rodillas entre mis piernas y apuntando con su miembro a mi naturaleza comenzó a empujar y lo metió dentro. Y le arañé la cara y le tiré de los pelos y antes de que pusiera dentro de mí el miembro, se lo agarré y le arranqué un trozo de carne”.

Enterado Orazio denunció a Tassi y lo llevó a un largo juicio que duró ocho meses donde abundaron los careos y las ofensas durante el cual la joven, además de injurias sobre incesto y prostitución, debió escuchar cómo su amiga Tuzia –seducida por Tassi– la traicionaba frente al tribunal declarando que había sido ella la que había provocado y seducido al “desventurado” pintor. Para saber si mentía o no, Artemisia fue sometida a un humillante examen ginecológico y a sesiones de tortura donde, con cruel sadismo, el método elegido consistió en atarle los dedos con tirantes y estirarlos hasta casi destruir las articulaciones. Para Tassi la pena se limitó a un año de cárcel y el destierro.

Un mes después del juicio Orazio la casó con un pintor florentino, con lo que salvó la reputación de la joven. En Florencia, donde ambos se radicaron, Artemisia disfrutó de un gran éxito. Fue la primera mujer que ingresó a la Academia del Disegno de la ciudad. Se convirtió en una exitosa pintora de corte, mantuvo buenas relaciones con los artistas más respetados de su tiempo y fue capaz de conquistar los favores y la protección de personas influyentes, comenzando por el gran duque Cosme II de Médici.

  Artemisia Gentileschi. Autorretarto. Se destaca el estilo tenebrista de Caravaggio.

Las pinturas de Artemisia no tienen altibajos, todas fueron exquisitamente realizadas y muestran que la artista, adoptando la técnica tenebrista de Caravaggio, supo desarrollar su propio estilo. Sus obras se encuentran en numerosos museos de Europa, Estados Unidos y colecciones privadas.

El mito de Susana y los viejos nos muestra que, a lo largo de los siglos, la justicia, está lejos de ser una estructura químicamente pura y la existencia de jueces corruptos es una lacra permanente en la historia de la institución. Asimismo, sigue teniendo vigencia la óptica perversa que tienen los magistrados hacia las mujeres, especialmente cuando se trata de casos de mal trato y de violación.

Tanto el episodio mitológico como el deplorable juicio al que fue sometido Artemisia, evocan un paralelismo con el sistema judicial actual de la Argentina, obscenamente politizado y con bolsones de alta corrupción serviles al actual gobierno.

Jonathan Jones. More savage tan Caravaggio: the woman who took revenge in oil. https://www.theguardian.com/artanddesign/2016/oct/05/artemisia-gentileshi-painter-beyond-caravaggio
Marisa Avigliano. La víctima acusada. Página 12, suplemento Las 12, 25,11,2011.
Ismael Monzón. La primera pintora feminista: Artemisia Gentileschi. El Español. http://www.elespanol.com/cultura/arte/20170102/182982171_0.html.


viernes, 21 de julio de 2017

LA CAPACIDAD DE RECUPERACIÓN DEL CEREBRO

La capacidad de recuperación del cerebro

El arte es uno de los pocos aspectos complejos de las funciones cognitivas que no necesariamente empeora cuando se daña el cerebro.
Anjan Chatterjee. Neurólogo de la Universidad de Pennsylvania.

La enfermedad de Alzheimer (EA) y los accidentes cerebrovasculares (ACV), suelen producir efectos devastadores en las personas que los sufren. En el mundo del arte puede ocurrir que el pintor afectado por estas enfermedades, si continúa pintando, su técnica y talento se deterioren progresivamente y termine produciendo figuras grotescas. Tal es el caso del reconocido artista William Utermohlen, cuyos autorretratos son la expresión cabal del progreso de su EA y constituyen materia de estudio y de docencia en el campo de la neurología y la psiquiatría. Ver El Mordaz: Entre el arte y la demencia 

Sin embargo, estas afecciones pueden producir efectos opuestos y sorprendentes, como los dos casos de pintores que se describen en este artículo.

KATHERINE SHERWOOD
Katherine Sherwood estudió arte en la Universidad de California y se dedicó a la pintura. Sus obras pasaron casi desapercibidas, incluso en la zona de San Francisco donde vivía. En 1997, cuando tenía 44 años, sufrió un ACV que le dañó el hemisferio izquierdo del cerebro y le dejó como secuela una hemiplejía derecha. 

A partir de entonces, Katherine ingresó en ese círculo de personas, que por causa de una enfermedad grave, sufren un vuelco que les cambia la vida en forma altamente favorable. Después del ACV no pudo utilizar el atril y debió colocar los lienzos en posición horizontal, moviéndose alrededor de ellos en silla de ruedas. Después de un tiempo en que tomó conciencia de que la mitad de su cuerpo nunca más se recuperaría, comenzó con la difícil tarea de lograr emplear con habilidad su mano izquierda. Al fin y al cabo, tenía la suerte de no ser escultora, música, dentista o cirujana.

                Katherine Sherwood con dos de sus obras.

Comenzó a utilizar pinturas con menos ingredientes tóxicos, como el plomo, y esto hizo que lograra nuevos tipos de efectos visuales. Fue entonces que su arte adquirió una mayor dimensión en creatividad y estilo y empezó a interesar a los críticos que juzgaron su obra como intuitiva, vibrante, abstracta y expresiva.


El resultado fue que la llamaron para exponer sus obras en galerías de arte y museos, recibió premios y sus exposiciones son comentadas en los periódicos. También es curadora en las exhibiciones de pintura y da clases de arte en la Universidad de Berkeley.

LESTER POTTS
Lester Potts nació en 1928 en una granja de Mississippi y nunca había tenido entre sus manos un pincel que no fuera de brocha gorda para paredes. A la edad de 72 años le diagnosticaron EA, perdió la capacidad de valerse por sí mismo y entró en un cuadro depresivo.

Su hijo, Daniel C. Potts, quien se desempeñaba como neurólogo en la Universidad de Alabama, decidió estimular al padre para que pintara con el objeto de introducirlo en una terapia recreativa. Para ello contrató a un artista voluntario que le enseñó a Lester la técnica del uso del pincel con acuarelas. Pronto Daniel descubrió que su padre tenía un talento que no había sido desarrollado.


                            Lester Potts con su hijo y una de sus obras.

Al principio, el maestro le mostró figuras para estimularlo. Poco tiempo después Lester hizo caso omiso de las indicaciones de aquél y comenzó a llenar los lienzos con sus propias creaciones que le surgían de la mente. Según el hijo: “La mayoría de las obras que pintó mi padre durante los estados avanzados de su enfermedad eran creaciones que provenían de su imaginación o basadas en experiencias y hechos pasados”. 

Fue sorprendente que, si bien la EA progresaba al punto de perder el habla y no poder escribir, conservó la habilidad para pintar hasta poco antes de su muerte, después de siete años de enfermedad.

A medida que avanzaba el cuadro de EA, el arte de Lester viró desde escenas de la vida campestre y salvaje, las tierras aradas y los momentos de la cosecha, hacia versiones más abstractas sobre hechos y cosas que siempre le importaron.

Mediante el estudio de obras como las de Lester, que emergen de diferentes tipos de demencia, los investigadores en neurociencias comenzaron a trazar mapas de las regiones del cerebro que interactúan entre sí inspirando o inhibiendo la creatividad. 


En los casos de EA, los pacientes siguen patrones artísticos diferentes. En esta enfermedad, la degeneración de las células nerviosas se focaliza en la parte posterior del cerebro y esto conduce a una progresión paulatina del arte desde una temática realista hacia una abstracta. Los rostros se vuelven distorsionados y se enfatizan más los colores que las formas.

Los pacientes que sufren la degeneración o demencia del tipo frontotemporal están más tocados por la innovación. En estos casos, el daño de las zonas frontal y laterales del cerebro tiende a interferir con aspectos de la personalidad, el comportamiento y el lenguaje. Como resultado, los cambios de la personalidad pueden ser drásticos, con tendencia hacia lo obsesivo y lo meticuloso. El arte que desarrollan involucra temas realistas y concretos y pueden repetir la misma imagen múltiples veces con pequeñas variaciones.

Los comportamientos de estos dos casos presentados conducen a la misma fuente de investigación que tiene fascinados a los investigadores en neurociencias: el fenómeno de la plasticidad, es decir, la capacidad que tiene el cerebro de remodelarse y realizar nuevas conexiones neuronales para recuperar funciones o crear otras nuevas y sorprendentes.

Es muy alentador y positivo que personas con demencia, incluida la EA, puedan acceder y tengan la capacidad de desarrollar nuevas habilidades que eran inexistentes o ignoradas antes del inicio de la enfermedad. Los casos de Katherine y Lester demuestran que existen aspectos en las mentes de nuestros seres queridos que no han sido descubiertos, pero que son accesibles y esperan la oportunidad para ser revelados. 

En el caso de Katherine, la discapacidad que le produjo el ACV, en lugar de sumirla en la depresión y llevar una vida de inválida, le generó fuerzas interiores que le permitió acceder a un porvenir plagado de expectativas que no existían antes del ACV.

En el caso de Lester, la estimulación externa aportada por un artista voluntario que lo introdujo en el mundo de la pintura, que hasta entonces le era totalmente desconocido, le despertó habilidades ignoradas. El cambio fue tan impactante, que su hijo, que es neurólogo, creó la fundación Cognitive Dynamics cuya misión es mejorar la calidad de vida de las personas con trastornos cognitivos como la EA para que accedan a una dignidad humana merecida.

Bibliografía
An Unexpected Legacy: Art Therapy Breakthroughs in Engaging Persons Living with Dementia. Posted by Mara Botonis on September 28, 2015. http://www.caregivers.com/blog/2015/09/an-unexpected-legacy-art-therapy-breakthroughs-in-engaging-persons-living-with-dementia/

Sohn E. After brain damage, the creative juices flow for some. Los Ángeles Time. May 20, 2011.

Sherwood K. How a cerebral hemorrhage altered my art. Front Human Neurosciences 2012.



viernes, 14 de julio de 2017

LA BALSA DE LA MEDUSA

El cuadro
El museo del Louvre termina resultando agobiante para el turista que lo recorre y que finaliza el periplo con las piernas dobladas, tal es la cantidad de obras en exposición. Sin embargo hay una, que por su tamaño y su contenido, es difícil que le pase inadvertida, mide cinco metros de alto por siete de ancho y expresa una escena aterradora y de tremendo dramatismo.

Se trata de una balsa gigantesca, pero precaria, donde un grupo de hombres, con sus ropas hechas jirones, agitan las manos  para llamar la atención de un barco que se aproxima desde la lejanía. En el otro extremo de la balsa yacen varios cadáveres desnudos a punto de caerse al mar entre los tablones que se están desprendiendo. Algunos cuerpos están mutilados, señal de que se produjeron escenas de canibalismo. 
Las olas de un mar embravecido parecen querer destruir lo que resta de la frágil estructura y el cuadro da la sensación de que esos miserables están todos condenados. Un cielo cobrizo y cubierto de nubes oscuras aumenta la sensación trágica de la escena. La gama de colores es reducida, va del beige al negro pasando por los tonos pardos claros y oscuros, dando una sensación dramática de angustia.

                    La Balsa de la Medusa. Théodore Gericault, Museo del Louvre

La historia
El cuadro refleja un acontecimiento ocurrido poco tiempo antes en vida del pintor. Durante la época de la Restauración, tras la derrota definitiva de Napoleón y el retorno de la dinastía borbónica, se restablece la paz con Inglaterra que le devuelve a Francia sus antiguas posesiones en África. 

Hacia Senegal parte la fragata La Medusa para tomar posesión de su colonia recuperada. A bordo viajan militares, funcionarios, colonos y algunos científicos. Hugues de Chaumareys, el capitán del barco, es un inexperto piloto que hace 20 años que no navega. Durante la travesía comete diversos errores, entre ellos, separarse y perder contacto con las otras naves que lo acompañaban. Navegando en solitario La Medusa se introduce en aguas poco profundas y encalla en un banco de arena cerca de Mauritania. Es el 2 de julio de 1816.

Los esfuerzos por reflotarlo son inútiles y pronto se descarga una fuerte tormenta que daña al navío en forma irreparable. Debido a la impericia y torpeza de Chaumareys, el abandono de la fragata se hace en completa confusión. La tripulación constituida por 400 personas se distribuye en varios botes que deben arrastrar una balsa improvisada con maderas del buque y lo suficientemente grande como para albergar a 150 personas.

Al cortar los cabos que unen los botes con la balsa, Chaumareys comete una de las acciones más oprobiosa que  puedan imaginarse, abandonando a su suerte a los 150 pasajeros. Pronto la balsa se convierte en un infierno. Primero se produce una lucha por el centro de aquella estructura ya que los bordes se hunden en el agua. En la primera noche se ahogan 20 personas y al término de una semana solo quedan 28 sobrevivientes.

En los días que siguen los más débiles, los heridos y los enfermos son arrojados al mar en forma despiadada. Cuando se agota la carga de vino que llevan, la de agua había caído al mar, se beben hasta la propia orina y como la única caja de galletas se terminó en un día, comienzan las escenas de canibalismo. Cortan la carne de los cadáveres en tiras y la dejan secar al sol antes de comerla; «veíamos aquella horrible comida como el único medio de prolongar nuestra existencia», relató un superviviente.

Sólo 15 individuos sobreviven, cuando la balsa es encontrada por la fragata Argus, semanas después. Otros cinco mueren al llegar a tierra. Un año después, dos de los sobrevivientes de la expedición, el cirujano Jean-Baptiste Savigny y el ingeniero-geógrafo Alexandre Corréard, publican un libro titulado Naufragio de la fragata La Medusa. En sus páginas denuncian tanto la negligencia y la cobardía del capitán como la atrocidad de los marineros aterrorizados y ebrios. Se desencadena en Francia una gran conmoción. Gacetas, panfletos y grabados se dedican durante días a evocar con todo lujo de detalles el horror del acontecimiento.

La oposición liberal al régimen borbónico aprovecha el caso para denunciar la incompetencia de la monarquía restaurada, forzar la dimisión del ministro de la Marina e instituir un consejo de guerra contra Chaumareys, que es condenado a tres años de cárcel.

El pintor

                        Théodore Gericault. (1791-1824). Autorretrato

Théodore Gericault es un pintor brillante que pertenece al género romántico y le apasionan los motivos sociales en lugar de las imágenes bucólicas del clasicismo. Queda impactado por la historia de la balsa y decide llevarla a la pintura. Gericault es minucioso y detallista, se documenta sobre situaciones concretas del desastre, interroga a los sobrevivientes, visita hospitales donde puede ver el aspecto de los moribundos, los colores de las heridas y los rostros de dolor. Convence a varios pintores y amigos para que se ubiquen en una balsa de madera construida en su estudio. El rostro de uno de los muertos corresponde al famoso Eugene Delacroix.

La pintura es una mezcla de la desesperación de los náufragos, la esperanza humana que nunca se pierde y la lucha contra la naturaleza que en este caso es el mar.

La gigantesca obra se exhibe en París y vuelve a despertar las controversias, el gobierno molesto le retacea todo elogio y difusión. Decepcionado, Gericault lleva su obra a Londres donde obtiene un éxito resonante. Al cabo de dos años regresa a Francia donde sigue pintando, pero había adquirido tuberculosis y muere a la edad de 33 años.

Después de una búsqueda se puede encontrar el mausoleo del pintor en el cementerio de Pere-Lachaise donde una escultura homenajea a Gericault que se encuentra recostado con la paleta en una mano y el pincel en la otra. Debajo, un bajorrelieve recrea su obra magna La Balsa de La Medusa.


Mausoleo de Théodore Gericault. Cementerio de Pere Lachaise

David Arroyo. La balsa de la Medusa. Análisis y comentario. Febrero 2012. http://www.davidstreams.com/mis-apuntes/la-balsa-de-la-medusa-analisis-y-comentario/
Pintura Romántica. Introducción a la obra de Théodore Gericault. Arte España. http://www.arteespana.com/theodoregericault.htm
Théodor Gericalut. Biografías y vidas. http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/gericault.htm

Henning Mankell. Arenas movedizas. Tusquets, Buenos Aires 2015.